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CAMINO A DAMASCO | Lunes 30 de julio Lección 5

julio 30, 2018

CAMINO A DAMASCO | Lunes 30 de julio Lección 5

Lee Hechos 9:3 al 9. ¿Qué sucedió cuando Pablo se aproximaba a Damasco? ¿Cuál es el significado de las palabras de Jesús en Hechos 9:5 (ver además Hech.26:14)?

 

Cuando pablo y sus compañeros se acercaban a Damasco, ocurrió lo inesperado: alrededor del mediodía, vieron una luz del cielo intensamente brillante oyeron una voz que hablaba, Esto no era solo una visión en el sentido profético, sino una manifestación divina, dirigida exclusivamente a Pablo.
Sus compañeras vieran la luz, pero solo pablo quedo riego: ellos oyeron la voz, pera solo pablo entendió lo que decía. La luz era la gloria divina del Jesús resucitado, que se le apareció a Pablo personalmente en ese momento (Hech.22:14). Más adelante, Pablo insiste en que había visto a Jesús, hecho que lo hacia igual a los Doce como testigo de su resurrección y en cuanto a su autoridad apostólica (1 Cor.9:l; 15:8).
El diálogo que Pable mantuvo con Jesús la afectó infinitamente más que la luz misma Pablo estaba absolutamente convencida que, al atacar a los seguidores de Jesús de Nazaret, estaba haciendo la obra de Dios de purificar al judaísmo de esa peligrosa y terrible herejías. No obstante, para su consternación, se enteró no solo de que Jesús estaba vivo, sino también de que, al infligir sufrimientos a sus creyentes, estaba atacando a JESUS mismo.
Al hablar con Saulo, Jesús usó un dicho proverbial supuestamente de origen griego, con el que Pablo sin duda estaba familiarizado: “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hech.26:14. La imagen es la de un buey uncido, tratando de moverse contra el palo afilado utilizado para guiarla Cuando eso pasa, el animal solamente lastima más.
Este dicho puede indicar una lucha en la mente de pablo (en Juan 16:8-11, la Biblia se refiere a esto como la obra del Espíritu), que podría remontarse a lo que sucedió con Esteban. “Saulo había tomado una parte destacada en juicio y la condena de Esteban; y las impresionantes evidencias de la presencia de Dios con el mártir lo habían inducido a dudar de la justicia de la causa que defendía contra los seguidores de Jesús. Su mente estaba profundamente impresionada. En su perplejidad, se dirigió a aquellos en cuya sabiduría y juicio tenía plena confianza. Los argumentos de los sacerdotes y los príncipes lo convencieron finalmente de que Esteban era un blasfemo, de que el CRISTO a quien el discípulo martirizado había predicado era un impostor, y de que desempeñaban cargos sagrados tenían razón. (HAP 92).

 

¿Por qué es prudente prestar atención a tu conciencia?

Reavivados por su palabra: Hoy, 1 Tesalonicenses 4 – Durante esta semana, DTG caps. 52,53.