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EL PASTOR DIVINO Y ABNEGADO | Lección 9 Domingo 25 de febrero

febrero 28, 2024

EL PASTOR DIVINO Y ABNEGADO | Lección 9 Domingo 25 de febrero

Lee Salmos 23; 28:9; 80:1; 78:52 y 53; 79:13; y 100:3. ¿Cómo se describe en estos textos la relación entre el Señor y su pueblo?

La imagen del Señor como Pastor y del pueblo de Dios como ovejas de su prado pone de relieve la guía y el cuidado sustentador de Dios para con su pueblo, así como su dependencia de Dios para satisfacer todas sus necesidades. La imagen transmite la noción de cercanía entre Dios y su pueblo, porque los pastores vivían con sus rebaños y cuidaban de cada oveja individualmente. La imagen pastoral subraya también la propiedad de Dios sobre su rebaño, garantizada por dos fuertes vínculos: la Creación (Sal. 95:6, 7; 100:3) y el Pacto (Sal. 28:9; Heb. 13:20).
La imagen del Pastor divino que conduce a José como a un rebaño (Sal. 80:1) alude, quizás, a la bendición que Jacob le dio a José, que presenta a Dios como el Pastor de Israel, y apela así a esta gran promesa y bendición (Gén. 49:24).
Los reyes eran considerados pastores de su pueblo (2 Sam. 5:2). Sin embargo, únicamente Dios merece realmente este título, porque la mayoría de los reyes humanos no estuvieron a la altura de esa vocación. Solamente el Señor lo merece, y por eso se lo llama el Buen Pastor.

Lee Juan 10:11 al 15. ¿Qué dice Jesús de sí mismo como Buen Pastor?

El vínculo íntimo entre el Pastor divino y su rebaño se aprecia en que el rebaño conoce inequívocamente la voz del Pastor (Juan 10:4, 27). Hasta el día de hoy, los pastores de Medio Oriente pueden dividir sus rebaños que se han mezclado simplemente llamando a sus ovejas, que reconocen a su pastor y siguen su voz.
A veces, el rebaño de Dios sufre diversas aficciones, que el pueblo entiende como señal del descontento y el abandono de Dios. Sin embargo, el Buen Pastor nunca abandona a sus ovejas descarriadas, sino que las busca para salvarlas. Esta es una poderosa imagen de la relación de Dios con su pueblo. Él está dispuesto a morir por sus ovejas (Juan 10:11, 15) y, paradójicamente, a convertirse en Cordero sacrifcado por ellas (Juan 1:29). Además, Jesús confrmó que llamaría a sus
ovejas de otros rebaños y las uniría en un solo rebaño (Juan 10:16).

¿De qué manera puedes aprovechar a diario y en la práctica lo que se nos promete al tener a Jesús como el Buen Pastor?

Reavivados por su Palabra: Hoy, Jeremías 27.