Saltar al contenido

EL SERMÓN DEL MONTE | LECCIÓN 8 DOMINGO 18 DE AGOSTO

agosto 18, 2019

EL SERMÓN DEL MONTE | LECCIÓN 8 DOMINGO 18 DE AGOSTO

El sermón (o conjunto de enseñanzas) más largo de Jesús es el Sermón del Monte. Su informe de la vida en el Reino de Dios, que abarca tres capítulos, comienza con una declaración de valores que se ha dado a conocer como las Bienaventuranzas.
Lee Mateo 5:2 al 16. ¿Cuáles son las características comunes de estos nueve valores o tipos de personas descritas por Jesús como “bienaventurados”?
Junto con la profunda aplicación espiritual de estas palabras, no debemos pasar por alto la lectura práctica de ellas. Jesús hablaba de reconocer la pobreza en nosotros mismos y en nuestro mundo. También habló de la justicia, la humildad, la misericordia, la paz y la pureza de corazón. Deberíamos tomar nota de la diferencia práctica que estas cualidades marcarán en nuestra vida y en nuestro mundo al vivirlas. Esta lectura práctica se destaca en las siguientes declaraciones de Jesús, en las que instó a sus discípulos a ser sal y luz en el mundo (Mat. 5:13-16).
Cuando se usan apropiadamente, la sal y la luz marcan la diferencia en los contextos en los que se agregan. La sal resalta los sabores y conserva los alimentos a los que se agrega; es un símbolo del bien que debemos ser para los que nos rodean. Asimismo, la luz hace retroceder la oscuridad, lo que revela obstáculos y peligros, hace que una casa o ciudad sea más segura y proporciona un punto de navegación, incluso a cierta distancia. Como una luz en una noche oscura, Jesús dijo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mat. 5:16).
Ambos símbolos, la sal y la luz, indican la responsabilidad que tienen los discípulos de influir en la vida de quienes los rodean y mejorarla. Somos sal y luz cuando lloramos en forma apropiada, cuando somos puros de corazón, practicamos la humildad, mostramos misericordia, hacemos la paz y soportamos la opresión. Es así que Jesús inicia este sermón con el llamado a plasmar estos “valores subestimados” de su Reino.
¿En qué medida tu iglesia funciona como sal y luz en tu comunidad? ¿En qué sentido tu comunidad es un lugar mejor porque tu iglesia trabaja allí? Por otro lado, si la iglesia se disolviera, ¿qué diferencia habría en la comunidad?

Reavivados por su palabra:Hoy,1 Reyes 19-Durante esta semana,HAP,caps.54,55.