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EN LIDA Y JOPE | Domingo 5 de agosto Lecci贸n 6

agosto 5, 2018

EN LIDA Y JOPE | Domingo 5 de agosto Lección 6

Pedro estaba visitando las comunidades cristianas de la región costera Judea. Su propósito probablemente era darles instrucción doctrinal (Hech.2:42), pero Dios lo usó poderosamente para obrar milagros como los realizados por Jesús mismo.

Lee Hechos 9:32 al 35. ¿Qué semejanzas ves en el milagro de Jesús en Lucas 5:17 al 26 y la curación de Eneas?

 

A pesar de la brevedad del relata, el milagro nos recuerda la conocida historia del paralítico de Capernaum sanado por Jesús (Luc.5:17-26). Incluso el detalle de la cama es similar. Sin embargo, lo más importante fue el impacto de la curación de Eneas, no solo en Lida sino también en la llanura costera de Sarán. Luego de comprobar personalmente la realidad del milagro, mucha gente acudió al Señor.

Lee Hechos 9:36 al 43. Repasa la historia de la resurrección de Tabita. ¿Qué había de especial en ella?

Tabita (término arameo para “gacela”; en griego. Dorcas) era una creyente muy querida en su barrio por sus obras de caridad cristiana. La historia de su resurrección también es análoga a un milagro realizado por Jesús, la resurrección de la hija de Jairo (Luc.8:41,42,49-56), que pedro había presenciado.
Siguiendo el ejemplo de Jesús, les pidió a todos que abandonaran la habitación (ver Mar.5:40). Entonces se arrodilló y oró, después de lo cual llamo a la mujer: “Tabita, levántate” (Hech.9:40).
Los apóstoles realizaron muchos milagros, pero, en realidad eran actos divinos realizados a través de las manos de los apóstoles (Hech.5:12). Las semejanzas con los milagros de Jesús quizá fueron para recordar a la iglesia. Incluidos nosotros hoy, que lo que más importa no es tanto el instrumento sino el grado de entrega a Dios (ver Juan 14:12). Cuando permitimos plenamente que Dios nos utilice para la causa del evangelio, pueden ocurrir grandes cosas.
Pedro no solo resucitó a Tabita, sino también el milagro llevó a muchas conversiones en Jope (Hech.9:42).

 Algunos piensan que si al menos pudieran ver un verdadero como el que ocurrió, entonces creerían. Y si bien a veces los milagros ayudaron a  acercar  a algunas personas a la fe, la Biblia está llena de historias de que vieron milagros y aun así no creyeron. ¿En qué debería basarse nuestra fe, entonces?

Reavivados por su Palabra: Hoy, 1 Timoteo 2 – Durante esta semana, DTG caps. 54.55