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LA TRANSIGENCIA: LA SUTIL ESTRATEGIA DE SATAN脕S | Lecci贸n 3 Domingo 14 de abril

abril 14, 2024

LA TRANSIGENCIA: LA SUTIL ESTRATEGIA DE SATANÁS | Lección 3 Domingo 14 de abril

Compara Juan 14:6 con 8:44. ¿Qué contraste entre el carácter de Jesús y el de Satanás se observa en estos dos pasajes?

Lo que Jesús dice es verdad, porque él es el Autor de la verdad. La verdad procede del corazón de un Dios que todo lo sabe, todo lo ama y todo lo conoce. Él es el fundamento de la realidad y de toda verdad. Al contrario, Satanás es un mentiroso y el padre de la mentira. Está dispuesto a utilizar la mentira, el engaño, la desinformación y la distorsión de la verdad para descarriar al pueblo de Dios. Engañó a Eva en el Edén distorsionando la verdad, creando dudas y negando descaradamente lo que Dios dijo. La afirmación de Satanás, “no morirán”, en el contexto de comer el fruto, era una clara contradicción de lo que Dios había anunciado. A lo largo de los siglos, Satanás ha utilizado la misma estrategia. Socava la confianza en la Palabra de Dios, contradice la voluntad revelada de Dios, distorsiona las Escrituras y, a veces, cita erróneamente la Biblia, si le conviene.

Lee Proverbios 23:23; y Juan 17:17 y 8:32. ¿Qué similitudes ves en estos pasajes bíblicos respecto de la verdad de la Palabra de Dios? ¿Cuál es su mensaje central?

“Bien sabía Satanás que las Santas Escrituras capacitarían a los hombres para discernir los engaños de él y oponerse a su poder. Fue por medio de la Palabra que el mismo Salvador del mundo resistió los ataques del tentador. A cada asalto suyo, Cristo presentaba el escudo de la verdad eterna y decía: ‘Escrito está’. A cada sugerencia del adversario oponía él la sabiduría y el poder de la Palabra. Para mantener su poder sobre los hombres y establecer la autoridad del usurpador papal, Satanás necesita que ellos ignoren las Escrituras. La Biblia ensalza a Dios y coloca a los finitos seres humanos en su verdadero sitio; por consiguiente, hay que esconder y suprimir sus verdades sagradas. Esta fue la lógica adoptada por la Iglesia Romana. Por centenares de años fue prohibida la circulación de la Biblia. No se permitía a la gente que la leyese ni que la tuviera en su casa, y sacerdotes y prelados sin principios interpretaban las enseñanzas de ella para sostener sus pretensiones. Así fue como el Papa vino a ser reconocido casi universalmente
como vicegerente de Dios en la Tierra, dotado de autoridad sobre la Iglesia y el Estado” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 55).
Analiza las formas en que Satanás intenta distorsionar o malinterpretar la Palabra de Dios en la actualidad.

Reavivados por su Palabra: Hoy, Ezequiel 20.