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PREPARACIÓN PARA LA MUERTE | Lección 3 Jueves 18 de abril

abril 18, 2019

PREPARACIÓN PARA LA MUERTE | Lección 3 Jueves 18 de abril

A menos que estemos con vida en la Segunda Venida, podemos esperar el mayor cambio de todos: de la vida a la muerte. Junto con el matrimonio y el nacimiento, ¿qué otro cambio tiene un mayor impacto en la familia que la muerte de un miembro de la familia inmediata?

Lee 1 Corintios 15:24 al 26. ¿Qué nos enseñan estos versículos acerca de la muerte?

Muchas veces, por supuesto, la muerte llega en forma inesperada y trágica. ¿Cuántos hombres, mujeres, incluso niños, se levantaron una mañana, y antes del atardecer cerraron los ojos no para dormir, sino para morir? ¿O se despertaron una mañana, y antes de la puesta del sol perdieron a un
miembro de la familia? Mas que asegurarte de estar conectado por fe al Señor y cubierto con
su justicia a cada momento (ver Rom. 3:22), no puedes prepararte para una muerte que no ves venir, ni tú ni tus seres queridos.
Por otro lado, ¿qué harías si supieras que solo te quedan unos meses de vida? Quizá no sepamos con certeza cuándo nos vencerá la muerte, pero sin duda podemos saber cuándo nos estamos acercando al final de nuestra vida. Por lo tanto, es indispensable que nos preparemos personalmente y
como familia para lo inevitable.

Lee 1 Reyes 2:1 al 4, parte de las últimas palabras de David a su hijo Salomón. ¿Qué lecciones podemos sacar de esto a fin de prepararnos para la muerte, personalmente y para los miembros de la familia?

A primera vista, podríamos razonar: ¡Qué gracioso! David, que asesinó a Urías después de dejar embarazada a su esposa en una relación adúltera (ver 2 Sam. 11), le dice a su hijo que ande en los caminos del Señor. Por otro lado, quizá sea precisamente por este pecado y las horribles consecuencias que tuvo que las palabras de David fueron tan poderosas. Indudablemente, a su manera trató de advertirle a su hijo de la locura que le causó tanto dolor. David aprendió, por las malas, algunas lecciones difíciles sobre el precio del pecado, y sin duda deseaba evitar a su hijo parte del dolor que él mismo
había experimentado.

Reavivados por su Palabra: Hoy, Deutoronomio 34– Durante esta semana, HAp caps. 23.