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SOLO EL SE脩OR | Domingo 29 de noviembre Lecci贸n 10

noviembre 29, 2020

SOLO EL SEÑOR | Domingo 29 de noviembre Lección 10

Hay evidencias del Dios viviente en toda su Creación. Esta declaración se ha repetido tantas veces que se convirtió en un cliché. Cuando consideramos, por ejemplo, el corazón de Dios al crear este mundo, que la humanidad ha dañado y estropeado, podemos aproximarnos más a una mejor manera de enseñar las artes y las ciencias.
Tomemos el período de gestación humana, por ejemplo. La biología nos dice que una nueva vida humana inteligente emerge de un óvulo fertilizado y crece durante nueve meses hasta la gestación completa. Las marcas de un Creador amoroso están en todo este ciclo. El bondadoso amor de Dios
se puede ver en el lugar donde se desarrolla un feto: justo debajo del latido constante del corazón de una madre. A medida que el feto va creciendo, también aumenta el vientre de la madre, justo enfrente de su persona. La futura madre es siempre consciente de su hijo, así como nuestro Padre
celestial siempre es consciente de sus hijos.

Lee Romanos 1:18 al 21; Salmo 19:1 al 6; y Nehemías 9:6. ¿Qué nos dicen sobre la obra de Dios como nuestro Creador?

Incluso después de seis mil años de pecado y miles de años después de la devastación mundial mediante el Diluvio, existen evidencias abrumadoramente poderosas no solo de Dios como nuestro Creador, sino también del poder, el amor y la benevolencia de este Dios creador. Por cierto, estas
son tan poderosas que Pablo, en Romanos 1:18 al 21, dice que aquellos que rechacen a este Dios “no tienen excusa” para el día del Juicio, porque de su obra creadora se puede aprender lo suficiente acerca de él. En otras palabras, ¡no podrán alegar ignorancia!

Especialmente en esta era en la que muchos han llegado a adorar la Creación en lugar de al Creador, es esencial que la educación cristiana en las artes y las ciencias siempre se base en la premisa de que Dios es el Creador y Sustentador de todo lo que existe. En última instancia, cualquier ideología y presuposición que niegue o excluya a Dios solo puede conducir al error.
La educación terrenal prácticamente parte del hecho de que no hay Dios; la educación cristiana no debe caer en esa trampa, ni debe trabajar con mayor sutileza sobre la base de principios basados en la premisa de que no hay Dios. De cualquiera de las dos formas, es inevitable que los seres humanos acaben en el error.

Piensa en los increíbles prodigio y belleza de nuestro mundo, incluso después del pecado. ¿Cómo podemos aprender a obtener esperanza y consuelo de ellos, especialmente en tiempos de pruebas y sufrimientos personales?

Reavivados por su palabra: Hoy, Jeremias 27.