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TOCADO POR UN 脕NGEL | Lecci贸n 11 Martes 10 de marzo

marzo 12, 2020

TOCADO POR UN ÁNGEL | Lección 11 Martes 10 de marzo

Lee Daniel 10:10 al 19. ¿Qué sucede cada vez que un ángel toca a Daniel?

Abrumado por el resplandor de la luz divina, el profeta cae. Entonces, un ángel aparece para tocarlo y consolarlo. Mientras lees el relato, fíjate que el ángel toca tres veces a Daniel.

El primer toque le permite al profeta ponerse de pie y escuchar las palabras de consuelo provenientes del Cielo: “Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido” (Dan. 10:12). La oración de Daniel conmovió los cielos. Para
nosotros, esto es una garantía de que Dios escucha nuestras oraciones, lo cual es un gran consuelo en los momentos difíciles.

El segundo toque permite a Daniel hablar. El profeta derrama sus palabras ante el Señor, expresando sus sentimientos de miedo y emoción: “Señor mío, con la visión me han sobrevenido dolores, y no me queda fuerza. ¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento” (Dan. 10:16, 17). Así que, Dios no
solo nos habla a nosotros; él quiere que abramos la boca para que podamos expresarle nuestros sentimientos, necesidades y aspiraciones.

El tercer toque le da fuerzas. Cuando Daniel reconoce su insuficiencia, el ángel lo toca y lo consuela con la paz de Dios: “Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido” (Dan. 10:19).

Recuerda que el ángel fue enviado a Daniel en respuesta a sus oraciones, para darle discernimiento y comprensión. En otras palabras, la visión que aparece a continuación en el capítulo 11 tiene la intención de animar a Daniel en respuesta a su aflicción y meditación sobre la situación actual de Jerusalén. Con Dios de nuestro lado, entonces, podemos tener paz incluso cuando enfrentamos aflicciones. Su toque amoroso nos permite mirar hacia el futuro con esperanza.

“Mientras recorremos las sendas humildes de la vida, el cielo puede estar muy cerca de nosotros” (DTG 32). ¿Con cuánta frecuencia te dedicas a pensar cuán estrechamente unidos están el Cielo y la Tierra? ¿Cuán diferente sería tu vida si siempre conservaras esta verdad viva en el corazón y la mente?

Reavivados por su palabra: Hoy, Salmos 37 – Durante esta semana, CS cap. 26.