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UN TESTIGO CONTRA NOSOTROS | Lunes 12 de octubre Lección 3

octubre 13, 2020

UN TESTIGO CONTRA NOSOTROS | Lunes 12 de octubre Lección 3

Cuando Moisés se entera de que pronto morirá, es totalmente consciente de la situación que dejará atrás. Él sabe que, después de su muerte, los israelitas entrarán en la Tierra Prometida de Canaán. También sabe que se volverán rebeldes al llegar a su destino, tan anhelado.

Lee Deuteronomio 31:14 al 27. ¿Qué preparativos hace Moisés antes de su muerte? ¿Cuáles eran las principales preocupaciones de Moisés y cómo las aborda?

El tono de Moisés quizá parezca el de un maestro que se prepara para un suplente. Él sabe que sus alumnos se han portado mal en su presencia en el aula; no es tan ingenuo como para pensar que no se rebelarán en su ausencia. Instruye a los levitas que llevaron el Arca del Pacto para que
coloquen el Libro de la Ley junto al Arca para que sirva de “testigo”. Moisés no está simplemente comunicando un plan de clase para su suplente, está dejando un testigo. Moisés habla del Libro de la Ley como si fuera un ser vivo con poder para reprender el corazón de los hombres.

Piensa en la Ley como un “testigo contra” ellos. ¿Cómo entendemos esta idea también en el Nuevo Testamento? Ver Romanos 3:19 al 23. Es decir, ¿cómo nos señala la Ley nuestra necesidad de la gracia?

En Deuteronomio 31, Dios ordena a Moisés que escriba un cántico que el Señor enseñó a Moisés. Luego Moisés deberá enseñarles el cántico a los israelitas para que, como indica el versículo 19, “me sea por testigo contra los hijos de Israel”. Nuevamente vemos las directivas de Dios personifi-
cadas. Un canto, al entonarlo, se comparte y se difunde con más facilidad. Y, cuando un canto es testigo, tiene la capacidad de hacer que la gente haga un autoexamen y vea lo que este dice de ella.

Aun cuando tratamos de obedecer la Ley divina con toda la fuerza que Dios nos da, ¿de qué manera su Ley funciona como un “testigo contra” nosotros? ¿Qué nos enseña este testigo sobre la necesidad del evangelio en nuestra vida?

Reavivados por su palabra: Hoy, Isaís 52.