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ADORAD AL REDENTOR | Lección 4 Miércoles 21 de octubre

octubre 22, 2020

ADORAD AL REDENTOR | Lección 4 Miércoles 21 de octubre

Aunque la doctrina de la Creación es fundamental para nuestra fe, no aparece aislada, especialmente en el Nuevo Testamento. Generalmente está acompañada, y hasta íntimamente ligada, a la doctrina de la Redención porque, honestamente, en un mundo caído, de pecado y muerte, la Creación por sí sola no es suficiente. Vivimos, luchamos, sufrimos (como todos)… y
luego, ¿qué? Morimos, y terminamos igual que los cadáveres de animales que quedan a la vera del camino. ¿Qué tiene eso de bueno?
Por ende, tenemos la doctrina de la Redención, que también es esencial para nuestra cosmovisión. Y eso significa que en el centro de todo lo que creemos está Jesucristo, crucificado y resucitado.

Lee Juan 1:1 al 14. ¿Qué nos dicen estos versículos sobre quién era Jesús y lo que ha hecho por nosotros?

También presta atención al mensaje del primer ángel: “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha
llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apoc. 14:6, 7). Fíjate que el “evangelio eterno” está vinculado directamente con Dios como el Creador. Y, cuando nos damos cuenta de que el Dios que nos creó es el mismo Dios que, en carne humana, llevó el castigo por nuestro pecado sobre sí mismo, no es de extrañar que se nos llame a
adorarlo. ¿Qué otra respuesta debería surgir de nosotros al darnos cuenta de cómo es nuestro Dios realmente? Por esta razón, Cristo, y él crucificado, debe ser nuestra prioridad en todo lo que enseñamos; una enseñanza que, a decir verdad, también debe incluir la Segunda Venida, porque la primera venida de Cristo realmente no nos beneficia en mucho sin la segunda, ¿verdad? Podríamos sostener, según las Escrituras, que la primera venida y la segunda venida de Cristo
son dos partes de un acontecimiento: el plan de salvación.

Medita sobre la idea, expresada en Juan 1, de que aquel que hizo “todas las cosas” (Juan 1:3) fue quien murió en la Cruz por nosotros. ¿Por qué la adoración debería ser una respuesta natural incontenible?

Reavivados por su palabra: Hoy, Isaís 61.