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AMAR, SER AMADO | Lección 1 Domingo 26 de septiembre

septiembre 26, 2021

AMAR, SER AMADO | Lección 1 Domingo 26 de septiembre

Primera de Juan 4:8 dice: “Dios es amor”. Por más sencillas que sean esas tres palabras (cuatro, en griego), la idea que está detrás de ellas es tan profunda, tan insondable, que apenas podemos captar sus implicaciones. No nos dicen que Dios ama, ni que Dios revela amor, ni que Dios es una manifestación del amor, sino que Dios es amor. Es amor, como si el amor fuese la esencia de la identidad de Dios mismo. Como seres humanos caídos, con solo unos pocos kilos de tejido y sustancias químicas en la cabeza con los que captar la realidad, simplemente no somos capaces de comprender plenamente lo que significa “Dios es amor”.
Pero, indudablemente, podemos comprender lo suficiente como para saber que es una muy buena noticia. Si en lugar de “Dios es amor”, dijera “Dios es odio” o “Dios es vengativo” o “Dios es indiferente”, esta revelación acerca de él podría haber sido algo de qué preocuparse.
Y la verdad de que “Dios es amor” nos ayuda a comprender mejor la idea de que el gobierno de Dios refleja ese amor. El amor impregna el cosmos, quizás incluso más que la gravedad. Dios nos ama; y por eso nosotros podemos amarlo a él (ver Deut. 6:5; Mar. 12:30).

Sin embargo el amor, para ser amor, debe darse gratuitamente. Dios no puede forzar el amor; en el momento en que lo fuerza, ya no es amor. Por lo tanto, cuando Dios creó a seres inteligentes y racionales en el cielo y en la Tierra con la capacidad de amar, siempre existió el riesgo de que no lo amaran. Algunos no lo hicieron, y de allí los orígenes de lo que conocemos como el Gran Conflicto.

¿Por qué los siguientes textos tienen sentido solo en el contexto de la libertad y el riesgo que implica el amor? Isaías 14:12-14; Ezequiel 28:12-17; Apocalipsis 12:7.

Especialmente perspicaz es Ezequiel 28:15, que muestra que aunque este ángel, Lucifer, era un ser perfecto creado por un Dios perfecto, se halló iniquidad en él. No fue porque él haya sido creado con esa iniquidad en un primer momento. Lucifer fue creado con la capacidad de amar; tenía verdadera libertad moral y, a pesar de todo lo que se le había dado (“de toda piedra preciosa era tu vestidura”), este ángel quería más. Una cosa llevó a la otra hasta que, bueno, hubo “batalla en el cielo”.

Existen los perros robot, que obedecen órdenes, nunca ensucian la alfombra ni mastican los muebles. Sin embargo, ¿tendrías algún tipo de relación significativa con este “perro”? ¿Cómo ayuda tu respuesta a comprender por qué Dios quería seres que realmente pudieran retribuirle su amor?

Reavivados por su Palabra: Hoy, 2 Corintios 2.