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AMAR Y TEMER A DIOS | Lección 3 Domingo 11 de octubre

octubre 11, 2020

AMAR Y TEMER A DIOS | Lección 3 Domingo 11 de octubre

El libro de Deuteronomio contiene las últimas palabras de Moisés a Israel antes de una nueva generación, la que finalmente entrará en la Tierra Prometida. Pero, antes de entrar, él les habla muy claro y les da instrucciones precisas.

Lee Deuteronomio 31:9 al 13. ¿Qué significa temer a Jehová?

Dios fue deliberado en las formas de impartir su Ley a Israel. Hizo todas las provisiones para que sus leyes no quedaran en el olvido. De modo que Dios es un educador paciente. Enseña, repite, envía a profetas y utiliza a sus siervos para impartir su mensaje. Y lo hizo vez tras vez. De hecho, gran parte de los escritos del Antiguo Testamento ¿no son, acaso, intentos de Dios de
enseñar a su pueblo a seguir el camino de la vida? Observa en estos versículos que Moisés enfatiza la importancia de que las generaciones futuras aprendan la Ley. Moisés lo describe como un proceso de dos pasos. En primer lugar, los niños oyen la Ley, y luego “aprend[en ] a temer a Jehová vuestro Dios” (Deut. 31:13).
En primer lugar oyen, y luego aprenden a temer a Dios. Es decir, aprender la Ley presupone que el temor no será un resultado natural de conocerla.

El proceso de temer a Dios debe aprenderse. Moisés da a entender que el conocimiento y el temor son un proceso, no una relación inmediata de causa y efecto.
Además, ¿qué significa “temer a Jehová” cuando se dice al pueblo: “Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (6:5)? Quizá podamos compararlo con la forma en que un niño ama y teme a un buen padre, un padre que revela su amor y su cuidado
al demostrar que habla en serio. Con un padre así, si haces algo malo, de hecho sufrirás las consecuencias de esa mala acción. Sí, nosotros podemos y debemos amar y temer a Dios al mismo tiempo. No son ideas contradictorias. Cuanto más aprendemos acerca de Dios, más lo amamos a causa de su bondad; y, sin embargo, al mismo tiempo, cuanto más conocemos a Dios, más podemos temerlo también, porque podemos ver cuán santo y justo es él y cuán pecaminosos e injustos somos nosotros, en contraste, y que solo por gracia (mérito inmerecido) no somos destruidos.

¿Cómo entiendes lo que significa amar y temer a Dios al mismo tiempo?

Reavivados por su palabra: Hoy, Isaís 51.