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CONSECUENCIAS PREVISTAS (ISA. 7:17-25) | Lecci贸n 4 Lunes 18 de enero

enero 18, 2021

CONSECUENCIAS PREVISTAS (ISA. 7:17-25) | Lección 4 Lunes 18 de enero

Lee los versículos anteriores. ¿Qué dice el Señor que le sucederá a la tierra? ¿Por qué no deberíamos sorprendernos de este resultado?

“Y así sucedió durante el reinado de Acaz. Se envió al errante Israel una invitación tras otra para que volviese a ser leal a Jehová. Tiernas eran las súplicas que le dirigían los profetas; y mientras estaban exhortando fervorosamente al pueblo a que se arrepintiese y se reformase, sus palabras dieron fruto para gloria de Dios” (PR 240).
Por lo tanto, para Acaz, el hombre de miedo más que de fe, la buena noticia por parte de Dios era que Siria e Israel serían aniquilados. Lo malo era que Asiria, el aliado y “amigo” que él había elegido para que lo ayudara, resultaría ser un enemigo mucho más peligroso que Siria e Israel. Al rechazar la liberación gratuita ofrecida por Dios, Acaz se aseguró la derrota.

Si Acaz creía que su mundo se estaba cayendo a pedazos ahora, ¡las cosas solo empeorarían!
“Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes” (Sal. 118:9). ¿Cómo podía esperar Acaz que Tiglat-pileser III estuviese satisfecho con ocupar
los países al norte y que respetaría a Judá? Los escritos asirios, como los mismos anales de los reyes asirios, dan testimonio del hecho de que su deseo de poder era insaciable.

Lee 2 Reyes 16:10 al 18 y 2 Crónicas 28:20 al 25. ¿Qué estaba ocurriendo con Acaz? ¿Qué principio espiritual vemos que se revela aquí? ¿Por qué no deberíamos sorprendernos de su accionar?

Segundo de Crónicas 28:20 al 23 resume poderosamente los resultados de que Acaz pidiera ayuda a Asiria en lugar de confiar en el Señor.

Nuestra tendencia natural es confiar en lo que podemos ver, sentir, gustar, tocar: las cosas del mundo. Sin embargo, como sabemos, las cosas del mundo se esfuman. Observa 2 Corintios 4:18. ¿Qué nos quiere indicar este versículo? ¿Cómo podemos aplicar su mensaje a nuestra vida? Y ¿qué diferencia habrá si lo aplicamos?

Reavivados por su palabra: Hoy, Ezequiel 27.