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DESPRECIADO Y RECHAZADO POR LOS HOMBRES | Lunes 19 de septiembre Lección 13

septiembre 19, 2022

DESPRECIADO Y RECHAZADO POR LOS HOMBRES | Lunes 19 de septiembre Lección 13

Lee los siguientes versículos, teniendo en mente que Jesús era divino, el Creador del cielo y de la Tierra, y que vino a ofrecerse a sí mismo como
sacrificio por los pecados de todo el mundo (Mat. 12:22-24; Luc. 4:21-30; Juan 8:58, 59). ¿Cómo nos ayudan estos versículos a comprender los sufrimientos que Jesús enfrentó aquí, en la Tierra?

Tanto los líderes como la gente común constantemente malinterpretaban la vida, los actos y las enseñanzas de Jesús, lo que generó rechazo y odio en las mismas personas a las que vino a salvar. En cierto sentido, debe ser como un padre que ve a un hijo descarriado que necesita ayuda, y aunque el padre está dispuesto a darlo todo por ese hijo, el niño lo rechaza, y acumula desprecio sobre quizá la única persona que puede librarlo de la ruina total. Eso es lo que Jesús enfrentó mientras estuvo en la Tierra. Cuán doloroso debió haber sido para él.

Lee Mateo 23:37. ¿Cómo se sintió Cristo por el rechazo? Mientras lees, pregúntate también: “¿Se sentía mal por él mismo (como nos suele pasar cuando nos rechazan) o era por otra razón?” Si fue por otra razón, ¿cuál era?

Todos hemos sentido el aguijón del rechazo, y tal vez nuestro dolor era similar al de Cristo en el sentido de que era desinteresado: nos dolía, no porque nos rechazaran a nosotros, sino por lo que significaría ese rechazo para la persona que nos rechazó (quizá alguien que nos importa y que se niega a aceptar la salvación en Cristo). Imagínate, sin embargo, lo que debió haber sentido Jesús, quien era plenamente consciente de lo que tenía que afrontar con el fin de salvarlos y, al mismo tiempo, plenamente consciente de las consecuencias del rechazo de todos ellos. “Fue debido a su inocencia por lo cual [Cristo] sentía tan intensamente los asaltos de Satanás” (MS 3:151).

¿Qué puedes aprender de Cristo que te ayude a sobrellevar mejor el dolor del rechazo? ¿Qué te muestra su ejemplo? ¿Cómo puedes aplicarlo a tu vida?

Reavivados por su Palabra: Hoy, 1 Samuel 13.