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DESVÍO INESPERADO 2: LA MESA PREPARADA | Miércoles 29 de junio Lección 1

junio 30, 2022

DESVÍO INESPERADO 2: LA MESA PREPARADA | Miércoles 29 de junio Lección 1

“Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando” (Sal. 23:5). A lo largo de la vida, inevitablemente nos toparemos con algunos enemigos. ¿Cómo tratar con ellos? ¿Alguna vez pasaste noches en vela, dando vueltas en la cama, soñando formas de vengarte de quienes tratan de lastimarte o de destruir tu trabajo? Suele ser difícil para los cristianos saber cómo comportarse con los enemigos.

¿Qué clase de enemigos has tenido en tu vida? ¿Cómo respondiste a quienes intentaron lastimarte a ti o a tus seres queridos? ¿Cuánto te apegaste a las palabras de Cristo en Mateo 5:44, o a las de Pablo en Romanos 12:18 al 21?

En Salmo 23:5, David nos muestra una forma interesante de tratar con los enemigos. Al mirar más bien lo que Dios está haciendo en su favor, a David se le opaca la presencia de ellos. Y Dios está allí, preparándole un banquete.
En la cultura de David, cuando un invitado de honor llegaba a un banquete, el anfitrión ungía su cabeza con aceite cuando el invitado estaba a punto de entrar al salón del banquete. El aceite era una mezcla de aceite de oliva y perfume. A continuación, lo invitaba a sentarse frente a mucha más comida de la que podría llegar a comer.

Los tres elementos (mesa, aceite, copa) del Salmo 23:5, ¿cómo podrían ayudarnos a recordar que Dios es quien los provee, aunque estemos en el
valle?

Pablo nos recuerda: “No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efe. 6:12). Nuestros enemigos incluyen a los que vemos y a los que no vemos. Nos guste o no, estamos rodeados. Sin embargo, cuando estamos con el Pastor, ningún enemigo, visible o invisible, puede robarnos lo que él nos concedió.

Reflexiona sobre el trato que te brindó el Pastor cuando estabas rodeado de enemigos. ¿Qué rescatas de esos momentos que te permita agradecer aun en medio de esas dificultades?

Reavivados por su Palabra: Hoy, Deuteronomio 14.