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EL MINISTERIO SANADOR DE JESÚS: PARTE 1 | Martes 18 de agosto Lección 8

agosto 19, 2020

EL MINISTERIO SANADOR DE JESÚS: PARTE 1 | Martes 18 de agosto Lección 8

El método de evangelismo de nuestro Señor va más allá de los discursos memorizados y las presentaciones enlatadas; es tan rico y dinámico como la vida misma. Todos los días nos codeamos con personas que tienen todo tipo de necesidades: físicas, mentales, emocionales y espirituales. Cristo está ansioso por satisfacer esas necesidades a través de nosotros cuando mostramos preocupación por la soledad, la tristeza y la angustia de las personas, y cuando mostramos interés en sus alegrías, esperanzas y sueños.
Jesús ministraba las necesidades manifiestas de las personas para poder satisfacer sus necesidades más profundas. Una necesidad manifiesta es un área de la vida donde las personas ya sienten que no pueden resolver un problema por sí mismas. Puede ser la necesidad de dejar de fumar, bajar de
peso, seguir una dieta mejor o reducir el estrés. Puede ser una necesidad de alimentos, de vivienda o de atención médica. Puede ser la necesidad de terapia y consejos para el matrimonio o la familia.
Sin embargo, una necesidad fundamental es lo que más necesitan los seres humanos: la necesidad de una relación personal con Dios y la comprensión de que su vida tiene un significado eterno. La reconciliación con Dios en un mundo caído es nuestra mayor necesidad.

Lee las historias del paralítico en Mateo 9:1 al 7 y la mujer con el problema de flujo de sangre en Marcos 5:25 al 34. ¿Qué indicios tenemos, en ambas historias, de que Jesús vinculó la curación física con satisfacer la necesidad principal de reconciliación con Dios?

El ministerio de curación de Cristo incluía mucho más que la sanación física y emocional. Jesús anhelaba que las personas experimentaran la integridad que el pecado había destrozado. Para Cristo, la curación física sin sanidad espiritual era incompleta. Si el amor de Dios nos motiva a desear el bienestar físico y emocional de un individuo, también nos motivará mucho más a desear el bienestar espiritual de esa persona para que pueda vivir la vida al máximo aquí y por toda la eternidad. Después de todo, cada persona a la que Jesús sanó, finalmente, murió. Por lo tanto, su verdadera necesidad, por encima de todo, era espiritual, ¿no es así?

¿Qué tipo de iniciativas puede tomar nuestra iglesia en nuestra comunidad para satisfacer las necesidades de las personas y demostrar que realmente nos preocupamos por ellas? Piensa en las personas de tu comunidad. ¿Qué está haciendo tu iglesia para marcar la diferencia en la vida de las personas?

Reavivados por su palabra: Hoy, Cantares 05.