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EL VALOR DE LA INTERCESI脫N | Martes 3 de marzo Lecci贸n 10

marzo 8, 2020

EL VALOR DE LA INTERCESIÓN | Martes 3 de marzo Lección 10

Lee Daniel 9:5 al 13. ¿Qué importancia tiene el hecho de que Daniel siga diciendo que “nosotros” hemos hecho lo malo, con lo que se incluye él mismo en los pecados que finalmente acarrearon esa calamidad a la nación?

La oración de Daniel es solo una entre otras oraciones de intercesión notables incluidas en la Biblia. Esas oraciones tocan el corazón de Dios, y por consiguiente evitan el juicio y, en cambio, traen liberación de los enemigos.
Cuando Dios está dispuesto a destruir a toda la nación judía, la intercesión de Moisés detiene su mano (Éxo. 32:7–14; Núm. 14:10–25). Incluso cuando la grave sequía está a punto de consumir la tierra, Dios responde la oración de Elías y envía lluvia para revivir la tierra (1 Rey. 18).
Al orar por los miembros de la familia, los amigos y otras personas o situaciones, Dios escucha nuestras oraciones y puede intervenir. A veces quizá lleve más tiempo la respuesta a una oración, pero podemos tener la certeza de que Dios nunca olvida las necesidades de sus hijos (ver Sant. 5:16).

En este caso, Daniel desempeña el papel de intercesor, o mediador, entre Dios y el pueblo. A partir de su estudio de las Escrituras, el profeta comprende cuán pecaminoso se ha vuelto el pueblo al transgredir la Ley de Dios y negarse a escuchar las advertencias del Señor. Por ende, al reconocer
su condición espiritual desesperada, Daniel ora pidiendo sanidad y perdón.
Pero el profeta también se identifica con su pueblo.

En algunos aspectos, Daniel ilustra el papel de Cristo como nuestro Intercesor (Juan 17). Sin embargo, hay una diferencia radical: Cristo es “sin pecado” (Heb. 4:15) y, por lo tanto, no tiene necesidad de confesar un pecado personal ni de ofrecer sacrificios por el perdón personal (Heb. 7:26, 27). Pero se identifica de una manera única con los pecadores: “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios” (2 Cor. 5:21, NVI).
“Si ustedes reúnen todo lo bueno, santo, noble y amable en el hombre, y luego lo presentan ante los ángeles de Dios como si desempeñara una parte en la salvación del alma humana o como un mérito, la propuesta sería rechazada como una traición” (FO 22). ¿Qué nos enseñan estas palabras acerca de nuestra necesidad de un Intercesor en nuestro favor?

Reavivados por su palabra: Hoy, Salmos 30 – Durante esta semana, CS cap. 25.