Saltar al contenido

EN ESPÍRITU Y EN VERDAD | Lección 7 Martes 10 de noviembre

noviembre 9, 2020

EN ESPÍRITU Y EN VERDAD | Lección 7 Martes 10 de noviembre

Uno de los relatos más maravillosos del Nuevo Testamento sobre cómo Jesús atendió las necesidades de las almas quebrantadas se encuentra en la historia de Jesús y la mujer en el pozo.

Lee Juan 4:7 al 26. ¿Qué le dice Jesús a la mujer sobre la adoración? De hecho, ¿cómo es que llegan al tema de la adoración?

Aunque ella trató de cambiar el tema hablando de la adoración, Jesús utilizó su táctica para enseñarnos algunas verdades profundas acerca de la adoración y lo que esta implica. Quizá lo más importante para nuestros propósitos inmediatos sea lo que él dijo en Juan 4:24: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.
La verdadera adoración al Señor debe ser “en espíritu”; es decir, debe surgir de nuestro amor a Dios, de la experiencia de conocerlo personalmente. “La religión que proviene de Dios es la única que conducirá a Dios.

Con el fin de servirlo correctamente, debemos nacer del Espíritu divino. Eso purificará el corazón y renovará la mente, dándonos una nueva capacidad para conocer y amar a Dios. Nos dará una obediencia voluntaria a todos sus requerimientos. Eso es culto verdadero. Es el fruto de la obra del Espíritu Santo” (DTG 159, 160).
Al mismo tiempo, la adoración debe ser “en verdad”. Debemos tener un conocimiento correcto de Dios, de quién es él y lo que requiere de nosotros. En otras palabras, la doctrina también importa. (Cuán importante es, por ejemplo, saber que adoramos a un Dios que no quema a la gente en el infierno por la eternidad.)
Por lo tanto, aquí vemos dos elementos en la adoración: la experiencia que resulta de conocer y obedecer a Dios, y las verdades objetivas reveladas acerca de Dios. El espíritu sin verdad puede conducir a un sentimentalismo superficial que se basa más en la emoción antojadiza que en cualquier otra cosa. En contraste, la verdad sin espíritu puede conducir a un formalismo inerte. Por lo tanto, necesitamos ambas cosas.

¿Cómo intentarías enseñarle a alguien a adorar “en espíritu y en verdad”? ¿En qué casos alguien podría necesitar mayor énfasis en un aspecto que en el otro?

Reavivados por su palabra: Hoy, Jeremias 15.