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EN VEZ DE ESCONDERSE | Domingo 1o de noviembre Lección 6

noviembre 1, 2020

EN VEZ DE ESCONDERSE | Domingo 1o de noviembre Lección 6

Lee Génesis 3:1 al 11. ¿Por qué Dios le habrá preguntado a Adán: “¿Dónde estás tú?”

Las historias tradicionales de la Caída describen la fruta como una manzana. Pero eso no es lo que dice el texto. Era simplemente el “fruto del árbol” (Gén. 3:3); el tipo de fruta no importa. Comer de ese árbol estaba prohibido porque el árbol significaba algo. Representaba la tentación de dejar a Dios de lado y declarar: “Yo puedo ser la medida de mi propia vida. Puedo ser Dios para mí. Tengo autoridad sobre la Palabra de Dios”.
Y, efectivamente, cuando la “serpiente” hizo que Adán y Eva comieran la fruta del árbol, sus vidas se salieron de curso. Y luego, cuando sintieron que Dios andaba cerca, intentaron esconderse “entre los árboles del huerto” (3:8).
Qué extraño que Dios le preguntara a Adán “¿Dónde estás tú?” Sin duda Dios sabía dónde estaba. Quizás el Señor haya hecho la pregunta con la intención de ayudar a Adán y a Eva a entender lo que estaban haciendo (esconderse) como resultado de lo que habían hecho. Es decir, los estaba
ayudando a ver los tristes resultados de su proceder.

Lee Romanos 5:11 al 19, donde Pablo vincula muchas veces directamente lo que hizo Adán en el Edén con lo que hizo Jesús en la Cruz. ¿Qué debería decirnos esto acerca de cómo Jesús vino a deshacer lo que hizo Adán?

Se podría argumentar que el plan de salvación es la contestación de Dios a la respuesta de Adán y de Eva. Ellos se escondieron de Dios por la vergüenza y la culpa de su pecado, y Dios vino a rescatarlos. A nuestro modo, nosotros también hicimos lo mismo, y Jesús vino a rescatarnos. De allí que también se nos podría preguntar: “¿Dónde estás tú?” Es decir, ¿dónde estás, en tu pecado y culpa, en relación con Jesús y lo que él hizo para rescatarte?

Si bien la educación cristiana es muy abarcadora, ¿por qué debe implicar, e incluso enfatizar, el hecho de que nuestro estado natural es escondernos de Dios y luego señalarnos a Jesús como la solución?

Reavivados por su palabra: Hoy, Jeremias 06.