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FOCO EN LA ORACIÓN | Jueves 23 de julio Lección 4

julio 25, 2020

FOCO EN LA ORACIÓN | Jueves 23 de julio Lección 4

A lo largo de la Biblia, hay un énfasis en ser específicos en la oración. La oración no es un anhelo vago del alma; presenta a Dios peticiones específicas. Jesús oró específicamente por sus discípulos. El apóstol Pablo oró muy específicamente por los cristianos de Éfeso, Filipos y Colosas. Oró por
sus jóvenes colegas Timoteo, Tito y Juan Marcos.

Lee 1 Samuel 12:22 al 24 y Job 16:21. ¿Qué tienen en común estos dos pasajes? ¿Qué nos dicen sobre la oración intercesora?

Tanto Samuel como Job enfatizan la necesidad de una intercesión ferviente, sincera y específica. Las palabras de Samuel son bastante fuertes. Él clama: “Lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros” (1 Sam. 12:23). Casi podemos escuchar el eco de la oración de Samuel en las palabras de Job: “¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, como con su prójimo!” (Job 16:21). Es nuestra responsabilidad suplicar a Dios por los hombres y las mujeres que no conocen a Cristo.

Lee 1 Juan 5:14 al 16. ¿Qué sucede cuando intercedemos por los demás?

Cuando oramos por los demás, nos convertimos en un canal de bendición de Dios para ellos. Él vierte el río del agua de vida desde el Trono del cielo a través de nosotros hasta ellos. Toda la hueste de Satanás tiembla ante el sonido de una ferviente intercesión. Elena de White describe el poder de la oración en estas palabras significativas: “Satanás no puede soportar que se recurra a su poderoso rival, porque teme y tiembla ante su fuerza y majestad. Al sonido de la oración ferviente, toda la hueste de Satanás tiembla” (TI 1:309). La oración nos conecta con la Fuente del poder divino en la batalla por las almas de los hombres y las mujeres perdidos.

Lee Mateo 18:18 y 19. ¿Qué relación tiene este pasaje con la oración intercesora, y por qué este pasaje resulta un estímulo para orar con otros por la salvación de aquellos que no conocen al Señor?

Reavivados por su palabra: Hoy, Provervios 22.