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HUMILDE Y AGRADECIDO | Lecci贸n 5 Jueves 30 de enero

enero 30, 2020

HUMILDE Y AGRADECIDO | Lección 5 Jueves 30 de enero

El rey, arrepentido, declara: “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada” (Dan. 4:35). Teniendo en cuenta el contexto, ¿qué cuestión importante está planteando?

¿Cómo sabemos que Nabucodonosor realmente aceptó al Dios verdadero? Encontramos un elemento de prueba importante en el hecho de que Nabucodonosor es el autor de Daniel 4. De hecho, la mayor parte de este capítulo parece ser una transcripción de una carta que el rey distribuye a su vasto reino. En esta carta, habla de su orgullo y su locura, y reconoce con humildad la intervención de Dios en su vida. Los antiguos monarcas rara vez escribían algo despectivo sobre sí mismos. Prácticamente todos los documentos reales antiguos que conocemos glorifican al rey. Por lo tanto, un documento como este, en el que el rey admite su orgullo y su
comportamiento bestial, apunta a una conversión auténtica. Además, al escribir una carta en la que relata su experiencia y confiesa con humildad la soberanía de Dios, el rey actúa como misionero. Ya no puede guardarse para sí lo que experimentó y aprendió del Dios verdadero. Por consiguiente, lo que hemos visto en esta oración y alabanza del rey (Dan. 4: 34–37) revela la realidad de su experiencia.
El rey ahora tiene un conjunto de valores diferente y puede reconocer las limitaciones del poder humano. En una profunda oración de acción de gracias, el rey exalta el poder del Dios de Daniel y admite que “todos los habitantes de la tierra son considerados como nada” (Dan. 4:35). Es decir, la humanidad no tiene nada en sí misma de qué jactarse. Por lo tanto, esta última mirada de Nabucodonosor en el libro de Daniel muestra a un rey humilde y agradecido, que entona alabanzas a Dios y nos advierte en contra del orgullo. Por supuesto, Dios sigue cambiando vidas hoy. No importa cuán orgullosas o pecaminosas puedan ser las personas, en Dios hay misericordia y poder para convertir a los pecadores rebeldes en hijos del Dios celestial.

Lee Filipenses 2:1 al 11. ¿Qué encontramos aquí que debería erradicar el orgullo de nuestra vida?

Reavivados por su palabra: Hoy, Job 39– Durante esta semana, CS cap. 20.