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JESÚS Y LA LEY | Lunes 13 de abril Lección 3

abril 14, 2020

JESÚS Y LA LEY | Lunes 13 de abril Lección 3

Lee Mateo 5:17 al 20; 22:29; y 23:2 y 3. ¿Qué está enseñando Jesús en estos contextos?

Jesús les enseñó a sus discípulos a obedecer la Palabra de Dios y la Ley. No hay ningún indicio de que él haya dudado de la autoridad ni de la relevancia de la Escritura. Al contrario, él acudía constantemente a ella como la fuente de la autoridad divina. Y a los saduceos, les dijo: “Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios” (Mat. 22:29). Jesús enseñó que un mero conocimiento intelectual de la Biblia y sus enseñanzas era insuficiente para conocer la verdad y, sobre todo, para conocer al Señor, quien es esa verdad.

¿Qué nos dice Mateo 22:37 al 40 sobre la postura de Jesús en cuanto a la ley de Moisés?

En esta declaración al intérprete de la Ley, Jesús resume los Diez Mandamientos, dados a Moisés casi mil quinientos años antes. Deberíamos reconocer el hincapié que Jesús hace en la ley del Antiguo Testamento y cómo la eleva al más alto nivel. Muchos cristianos han inferido erróneamente que este es un mandamiento nuevo, y que por eso de alguna manera el evangelio del Nuevo Testamento reemplaza la ley del Antiguo Testamento. Pero, el hecho es que lo que Jesús está enseñando se basa en la ley del Antiguo Testamento. Cristo dio a conocer y reveló la Ley más plenamente para que “de estos dos mandamientos” (que resumen los Diez Mandamientos: los
primeros cuatro se centran en la relación divino-humana, y los posteriores seis se centran en las relaciones interpersonales humanas) depende “toda la ley y los profetas” (Mat. 22:40). De esta manera, Jesús también exalta todo el Antiguo Testamento cuando dice “la ley y los profetas”, ya que esta es una forma abreviada de referirse a la Ley, los Profetas y los Escritos, las tres
divisiones del Antiguo Testamento hechas por los judíos en aquel entonces.
Cristo “señaló las Escrituras como algo de autoridad incuestionable, y nosotros debemos hacer lo mismo. La Biblia debe ser presentada como la Palabra del Dios infinito, como el fin de toda controversia y el fundamento de toda fe” (PVGM 21, 22).

¿Qué fuentes de autoridad (familia, filosofía, cultura) es posible que compitan o se opongan a tu sumisión a la Palabra de Dios?

Reavivados por su palabra: Hoy, Salmos 71 – Durante esta semana, CS cap. 31.