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LA HERMOSURA DE LA SANTIDAD | Mi茅rcoles 11 de noviembre Lecci贸n 7

noviembre 13, 2020

LA HERMOSURA DE LA SANTIDAD | Miércoles 11 de noviembre Lección 7

Lee 1 Crónicas 16:1 al 36. Intenta imaginar la escena. ¿La imaginas solemne y temible o festiva y alegre? ¿De qué manera podría ser una combinación de todas ellas? ¿Qué podemos aprender de esta escena sobre la adoración y cómo debemos enseñar, e incluso experimentar, la adoración?

El lugar de culto era el Tabernáculo, donde Dios había habitado con el antiguo Israel y donde se les había revelado el plan de salvación. Por ende, Jesús y el plan de salvación deben ser el centro de la adoración y su enseñanza; todo esto fue prefigurado en el servicio del Tabernáculo. Todo
lo que Dios haya hecho por nosotros que merezca alabanza y adoración no significa nada sin la esperanza de vida eterna que nos ofrece su muerte sacrificial y sustitutiva en la Cruz.
Observa también el eje “evangelizador” del pasaje: todo el mundo debía aprender del Dios de Israel.

Analiza 1 Crónicas 16:29: “Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él; postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad”. ¿La hermosura de la santidad? ¿Qué podría significar eso?

En primer lugar, piensa en cuán espantoso, dañino y degradante es el pecado. Además, ahora nos resulta difícil imaginar cuán malvadas, terribles y degradantes eran las prácticas de adoración de las naciones vecinas de Israel, prácticas que incluían, entre otras cosas, sacrificios de niños. Y, sin
duda, estas cosas reflejaban cómo eran los pueblos que las practicaban.
En contraste, el antiguo Israel debía ser una nación santa, apartada de las malas costumbres que la rodeaban. Debían ser santos de corazón y mente; esto es lo que daba significado y belleza a su adoración delante de Dios. Vez tras vez, los profetas veterotestamentarios se opusieron a los que
adoraban al Señor mientras que practicaban la corrupción y su corazón estaba lejos de él.

Reavivados por su palabra: Hoy, Jeremias 16.