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LA HIJA DE JAIRO | Mi茅rcoles 26 de octubre Lecci贸n 5

octubre 27, 2022

LA HIJA DE JAIRO | Miércoles 26 de octubre Lección 5

Las resurrecciones antes de la muerte y la resurrección de Jesús no se limitaron a ningún grupo étnico específico ni a ninguna clase social en particular. Moisés fue, quizá, el mayor conductor humano del pueblo de Dios que jamás haya existido (Deut. 34:10-12). Por otro lado, la pobre viuda fenicia ni siquiera era israelita (I Rey. 17:9). La sunamita era prominente en su comunidad (2 Rey. 4:8), aunque no era hebrea. La viuda de Naín tenía un solo hijo, del que probablemente dependía (Luc. 7:12). Por su parte, Jairo era un dirigente de la sinagoga, probablemente en Capernaum (Mar. 5:22). Más allá de sus difere_ntes antecedentes culturales o estatus social, el poder vivificante de Dios bendijo a todos ellos.

Lee Marcos 5:21 al 24 y 35 al 43. ¿Qué podemos aprender de la niuerte a partir de las palabras de Cristo «La niña no está muerta, sino duerme»?
(Mar. 5:39).

La hija de Jairo, de doce años, yacía mortalmente enferma en su casa. Por lo tanto, él buscó a Jesús y le rogó que fuese a su casa y pusiera sus manos sanadoras sobre ella. Pero, antes de que pudieran llegar allí, alguien ya llevó la triste noticia: «Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?» (Mar.5:35). Entonces, Jesús le dijo al padre afligido: «No temas, cree solamente» (Mar.5:36). De hecho, todo lo que el padre podía hacer era confiar totalmente en la intervención de Dios.
Al llegar a la casa, Jesús les dijo a los que estaban allí reunidos: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme» (Mar. 5:39). Lo ridiculizaron porque (1) sabían que ella estaba muerta y (2) no comprendieron el significado de sus palabras. «La consoladora expresión por la cual el ‘sueño’ equivale a la ‘muerte’ parece haber sido la forma favorita de Cristo para referirse a ese estado ([Mat. 9:24; Luc. 8:52] ver com. Juan n:n-15). La muerte es un sueño, pero es un sueño profundo del cual solo el gran Dador de la vida puede despertarnos, porque solo él tiene las llaves del sepulcro (Apoc. n8; cf Juan 3:26; Rom. 6:23)» (CBA 5:596).
Después de la resurrección de esta niña, los que la vieron «se espantaron grandemente» (Mar. 5:42). No es para menos. Por ahora la muerte es definitiva, absoluta y aparentemente irreversible. Haber visto algo como esto con sus propios ojos seguramente debió haber sido una experiencia increíble que les cambió la vida.

■ Las palabras de Jesús: «No temas, cree solamente» (Mar. 5:36) todavía son valiosas para nosotros hoy. ¿Cómo podemos aprender a hacer esto, incluso en medio de situaciones de temor, que son los momentos más importantes para seguir creyendo?

Reavivados por su Palabra: Hoy, 2 Samuel 19.