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LA REVELACI脫N DIVINA DE LA BIBLIA | Domingo 5 de abril Lecci贸n 2

abril 5, 2020

LA REVELACIÓN DIVINA DE LA BIBLIA | Domingo 5 de abril Lección 2

Lee 2 Pedro 1:19 al 21. ¿Cómo expresa Pedro su convicción sobre el origen del mensaje bíblico y profético?

La Biblia no es como cualquier otro libro. Según el apóstol Pedro, los profetas fueron inspirados por el Espíritu Santo de manera que el contenido de su mensaje vino de Dios. No lo inventaron ellos. En lugar de ser “fábulas artificiosas” (2 Ped. 1:16), el mensaje profético de la Biblia es de origen divino, y por lo tanto es veraz y confiable. “Los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Ped. 1:21). Dios obró en el proceso de revelación al dar a conocer su voluntad a personas escogidas.

La comunicación verbal y directa entre Dios y personas específicas es un hecho ineludible de las Escrituras. Esta es la razón por la cual la Biblia tiene una autoridad divina especial, y debemos tener en cuenta el elemento divino en nuestra interpretación de las Escrituras. Es apropiado llamar
“santas Escrituras” (Rom. 1:2; 2 Tim. 3:15) a los libros bíblicos considerando que nuestro santo Dios es su autor principal.
La Escritura también fue dada con propósitos prácticos. Es “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra” (2 Tim. 3:16, 17, NVI).

También necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para aplicar a nuestra vida lo que Dios reveló en su Palabra. Según el apóstol Pedro, la interpretación de la Palabra de Dios divinamente revelada no es una cuestión de opinión personal. Para entender correctamente su significado, necesitamos
la Palabra de Dios y el Espíritu Santo.
La Escritura también dice: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). La palabra bíblica para “revelación” (en sus diversas formas) expresa la idea de que algo que antes estaba oculto ahora se ha revelado o desvelado y, por lo tanto, se da a conocer y se manifiesta. Como seres humanos, necesitamos esa revelación,
ya que somos seres pecaminosos, separados de Dios a causa de nuestro pecado y, por lo tanto, dependemos de él para conocer su voluntad.

Ya de por sí cuesta bastante obedecer la Biblia, incluso creyendo en su origen divino. ¿Qué pasaría si además desconfiamos o cuestionamos ese origen divino?

Reavivados por su palabra: Hoy, Salmos 63 – Durante esta semana, CS cap. 30.