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LO QUE LE IMPORTA A JESÚS | Jueves 20 de agosto Lección 8

agosto 20, 2020

LO QUE LE IMPORTA A JESÚS | Jueves 20 de agosto Lección 8

El mensaje de Jesús a sus discípulos en Mateo 24, que combina eventos relacionados con la destrucción de Jerusalén y los días previos a su regreso, es seguido por tres parábolas del tiempo del fin en Mateo 25. Estas parábolas resumen las cualidades de carácter que realmente le importan a Jesús para un pueblo que espera su segunda venida. La parábola de las diez vírgenes
enfatiza la importancia de una vida genuina, auténtica y llena del Espíritu.
La parábola de los diez talentos subraya la importancia de usar fielmente los dones que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros. La parábola de las ovejas y los cabritos revela que el cristianismo genuino realmente ministra las necesidades de aquellos que Dios coloca en nuestra vida cada día.

Lee Mateo 25:31 al 46. ¿Cómo describe Jesús el cristianismo genuino? Enumera las áreas de ministración de las que habla este pasaje.

Aunque esta parábola habla de satisfacer las necesidades físicas genuinas de las personas, un aspecto del relato que no debemos descuidar es si será posible que haya algo más aquí. Hay hambre y sed de Jesús ocultas en las almas de los seres humanos, que anhelan ser satisfechas (Juan 6:35; 4:13, 14). Todos somos extranjeros que anhelamos un hogar hasta que des-
cubrimos nuestra verdadera identidad en Cristo (Efe. 2:12, 13, 19). Estamos desnudos espiritualmente hasta que nos revestimos de su justicia (Apoc.3:18; 19:7, 8).
Los profetas del Antiguo Testamento a menudo describieron la condición humana como una enfermedad incurable (Isa. 1:5; Jer. 30:12-15). La enfermedad del pecado es mortal, pero el profeta nos señala el remedio. “Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová” (Jer. 30:17).

Jesús es el remedio para la enfermedad mortal de nuestra alma. La parábola de las ovejas y los cabritos nos exhorta a satisfacer las necesidades físicas de quienes nos rodean, pero hace mucho más. Es la historia de un Cristo que satisface las necesidades más profundas del alma, y es su
invitación a asociarnos con él para ministrar a quienes nos rodean. Vivir vidas egocéntricas y descuidar las necesidades físicas, mentales, emocionales y espirituales de los demás es arriesgarse a la perdición eterna. En la parábola, aquellos que dan su vida por algo más que ellos mismos son
elogiados por su Señor y bienvenidos a la eternidad, mientras que aquellos que persiguen egoístamente su propia agenda y descuidan las necesidades de los demás son condenados por su Señor.

Reavivados por su palabra: Hoy, Cantares 07.