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LOS TESTIGOS MENOS PENSADOS | Domingo 5 de julio Lecci贸n 2

julio 10, 2020

LOS TESTIGOS MENOS PENSADOS | Domingo 5 de julio Lección 2

Lee Marcos 5:15 al 20. ¿Por qué crees que Jesús envió a este hombre a Decápolis para testificar a su familia y sus amigos, en lugar de nutrirlo en su nueva fe manteniéndolo con él?

La palabra Decápolis proviene de dos palabras: deca significa diez y polis significa ciudades. La región de Decápolis era un área de diez ciudades a lo largo de las costas del Mar de Galilea en el primer siglo. Estas ciudades estaban unidas por un idioma y una cultura comunes. El endemoniado era conocido por muchas personas en esa región. Había infundido miedo en sus corazones a través de su comportamiento violento e impredecible. Jesús vio en él a alguien que anhelaba algo mejor, por lo que milagrosamente liberó al hombre de los demonios que lo atormentaban.

Cuando la gente del pueblo escuchó que Jesús había permitido que los demonios poseyeran su manada de cerdos, y que los cerdos se habían lanzado por un acantilado hacia el mar, salieron a ver qué ocurría. El Evangelio de Marcos registra: “Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal;
y tuvieron miedo” (Mar. 5:15). El hombre estaba completamente restaurado: física, mental, emocional y espiritualmente. La esencia del evangelio es restaurar a las personas quebrantadas por el pecado a la totalidad para la cual Cristo las ha creado.

¿Qué mejor persona para llegar a estas diez ciudades de Decápolis que un endemoniado transformado que podría compartir su testimonio con toda la región? Elena de White lo dice muy bien: “Como testigos de Cristo, debemos decir lo que sabemos, lo que nosotros mismos hemos visto, oído y sentido.
Si hemos estado siguiendo a Jesús paso a paso, tendremos algo oportuno que decir acerca de la manera en que nos ha conducido. Podemos explicar cómo hemos probado su promesa y la hemos hallado veraz. Podemos dar testimonio de lo que hemos conocido acerca de la gracia de Cristo. Este es el testimonio que nuestro Señor pide, y por falta del cual el mundo perece”
(DTG 307). A menudo Dios utiliza los testigos menos pensados, que son cambiados por su gracia para marcar una diferencia en nuestro mundo.

¿Cuál es tu propia historia? Es decir, ¿cuál es tu propia historia de conversión? ¿Qué les dices a los demás sobre cómo llegaste a la fe? ¿Qué puedes ofrecerle a un inconverso, que podría beneficiarse de la experiencia que puedes compartir?

Reavivados por su palabra: Hoy, Provervios 4.