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MOTIVADOS POR EL AMOR | Lección 1 Jueves 2 de julio

julio 4, 2020

MOTIVADOS POR EL AMOR | Lección 1 Jueves 2 de julio

Esta semana nos hemos centrado en responder la pregunta “¿Por qué testificar?” Hemos descubierto que, al compartir nuestra fe, tenemos la alegría de cooperar con Dios en su misión al mundo. Nuestro testimonio de su amor brinda mayores oportunidades de salvación a las personas, ya que pueden ver más claramente la gracia y la verdad divinas.
Al mismo tiempo, testificar es también uno de los medios de Dios para hacernos crecer espiritualmente. El hecho de no compartir lo que Cristo ha hecho por nosotros y de ministrar a otros estrangula la vida espiritual genuina.
Testificar nos pone en contacto con el corazón de aquel que anhela que toda la humanidad sea salvada. Es una respuesta de obediencia a su mandato. En la lección de hoy estudiaremos la mayor motivación para testificar.

Lee 2 Corintios 5:14 y 15, y 18 al 20. ¿Qué motivó a Pablo a experimentar pruebas, tribulaciones, peligros y dificultades por el bien del evangelio? ¿Cómo puede esta misma motivación impulsar nuestro servicio por Cristo?

El apóstol Pablo fue motivado por el amor. Hay cosas que harás por amor que no harías por ninguna otra razón. Cuando el apóstol declara “El amor de Cristo nos constriñe”, estaba diciendo una verdad eterna. La palabra constreñir significa “instar, impulsar, controlar o motivar mucho”. El amor de Cristo controlaba las acciones de Pablo y motivaba su testimonio.
Con un propósito inquebrantable y un espíritu único, compartió el plan de salvación en todo el mundo mediterráneo.
“El amor debe residir en el corazón. Un cristiano cabal funda sus motivos de acción en el amor profundo que tiene por el Maestro. De las raíces de su amor a Cristo brota un interés abnegado por sus hermanos” (HC 368).
Cuando realmente reconocemos el inmenso sacrificio que Cristo ha hecho por nosotros, su amor nos asombra y nos impulsa a compartir con los demás lo que ha hecho por nosotros.

El que creó todo el Universo (las galaxias, las estrellas, la hueste angelical, todo el cosmos, otros mundos) fue el que murió en la Cruz por nosotros. ¿Cómo puede esta asombrosa verdad no crear en nosotros un amor por Dios y un deseo de compartir ese amor?

Reavivados por su palabra: Hoy, Provervios 1.