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NUESTRA NATURALEZA PECAMINOSA Y CAÍDA | Lección 6 Miércoles 6 de mayo

mayo 3, 2020

NUESTRA NATURALEZA PECAMINOSA Y CAÍDA | Lección 6 Miércoles 6 de mayo

Lee Juan 9:39 al 41; y 12:42 y 43. ¿Qué impidió que las personas, en estos pasajes, aceptaran la verdad del mensaje bíblico? ¿Qué palabras de advertencia y precaución podemos extraer de estos incidentes para nuestro provecho?

Es fácil considerar con desprecio a los líderes religiosos que rechazaron a Jesús a pesar de una evidencia tan poderosa. Sin embargo, debemos tener cuidado de no fomentar una actitud similar en relación con su Palabra.
No cabe duda de que el pecado alteró, rompió y fracturó radicalmente nuestra relación con Dios. El pecado afecta toda nuestra existencia humana.
También afecta nuestra capacidad para interpretar las Escrituras. No es simplemente que nuestros procesos de pensamiento humano se emplean fácilmente para fines pecaminosos, sino que nuestra mente y nuestros pensamientos se han corrompido por el pecado y, por lo tanto, se han cerrado a la verdad de Dios. Las siguientes características de esta corrupción se pueden detectar en nuestro pensamiento: orgullo, autoengaño, duda,
distancia y desobediencia.

Una persona orgullosa se exalta a sí misma por sobre Dios y su Palabra. Esto se debe a que el orgullo lleva al intérprete a poner demasiado énfasis en la razón humana como el árbitro final de la verdad, incluso de las verdades que se encuentran en la Biblia. Esta actitud disminuye la autoridad divina de la Escritura.
Algunos tienden a escuchar solo aquellas ideas que les son atractivas, aunque estas contradigan la voluntad revelada de Dios. Dios nos ha advertido sobre el peligro del autoengaño (Apoc. 3:17). El pecado también fomenta la duda, que nos hace vacilar e inclinarnos a descreer de la Palabra de Dios.

Cuando comenzamos a dudar, la interpretación del texto bíblico nunca conducirá a la certeza. Al contrario, quien duda se eleva rápidamente a una posición en la que juzga lo que es y lo que no es aceptable en la Biblia, y está
pisando un terreno muy peligroso.
Deberíamos acercarnos a la Biblia con fe y sumisión, no con una actitud de crítica y duda. El orgullo, el autoengaño y la duda llevan a una actitud de distanciamiento hacia Dios y la Biblia, que seguramente llevará a la desobediencia, es decir, la falta de voluntad para seguir la voluntad revelada de Dios.

¿Alguna vez descubriste que estabas luchando contra la convicción de lo que leíste en la Biblia? Es decir, que esta claramente te indicó que hicieras una cosa, pero querías hacer otra. ¿Qué pasó y qué aprendiste de tu experiencia?

Reavivados por su palabra: Hoy, Salmos 94 – Durante esta semana, CS cap. 33.