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PARA ESTUDIAR Y MEDITAR | Lecci贸n 10 Viernes 5 de marzo

marzo 6, 2021

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR | Lección 10 Viernes 5 de marzo

“Cristo llevó nuestros pecados en su propio cuerpo, en el árbol de la Cruz. […] ¿Qué debe ser el pecado, si ningún ser finito pudo hacer la Expiación?
¿Cuál debe ser su maldición, cuando solamente la Deidad pudo conjurarla? La Cruz de Cristo testifica, ante cada hombre, que la muerte es el castigo del pecado. […] ¿Acaso habrá algún poderoso encantamiento que retiene el sentido moral, impidiéndole ser impresionado por el Espíritu de Dios?” (NEV 46).

“La ley del gobierno de Dios había de ser magnificada con la muerte del Unigénito Hijo de Dios. Cristo llevó la culpa de los pecados del mundo.
Nuestra suficiencia se encuentra únicamente en la encarnación y la muerte del Hijo de Dios. Él pudo sufrir porque era sostenido por la divinidad. Pudo
soportar porque estaba sin mácula de deslealtad o pecado. Cristo triunfó en favor del hombre, llevando así la justicia del castigo. Consiguió vida eterna
para los hombres al paso que exaltó la Ley y la hizo honorable” (MS 1:366).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Isaías 53:7 al 9 desciende a las profundidades del abismo: la muerte y la sepultura del Siervo. ¿Cuántos aspectos de estos versículos se
cumplieron al final de la vida de Jesús? Mateo 26:57–27:60; Marcos 14:53–15:46; Lucas 22:54–23:53; Juan 18:12–19:42.

2. Fíjate en la última cita de Elena G. de White sobre que la muerte de Cristo magnifica la Ley. ¿Qué quiere decir ella con eso? ¿Cómo
entendemos su muerte como prueba de la perpetuidad de la Ley?

Resumen: Luego de explayarse en el nacimiento, la identidad y la trayectoria del Libertador de Dios, Isaías finalmente revela la tragedia suprema que nos da esperanza: para alcanzar, salvar y sanar a los perdidos –incluidos nosotros–, el Siervo de Dios lleva voluntariamente nuestro sufrimiento y
nuestro castigo.

Reavivados por su palabra: Hoy, Oseas 13.