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PARA ESTUDIAR Y MEDITAR | LECCION 7 VIERNES 15 DE NOVIEMBRE

noviembre 17, 2019

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR | LECCION 7 VIERNES 15 DE NOVIEMBRE

Lee Elena de White, El camino a Cristo, “Confesión”, pp. 37-41.

En Nehemías 9:25, los hebreos mencionaron cuánto “se deleitaron” sus antepasados en la gran bondad de Dios. La raíz verbal es la misma que el nombre de Edén, como en el “huerto de Edén” (Gén. 2:15). Tal vez, la mejor traducción sería “se edenizaron”, suponiendo que edenizar fuese un verbo.
A fin de cuentas, el evangelio es restauración, y ¿qué mejor símbolo que el Edén para representar aquello a lo que finalmente seremos restaurados? Dios estableció al pueblo hebreo y lo puso en la intersección del mundo antiguo para crear el reflejo más parecido al Edén que pudiera existir en una Tierra caída. Incluso después del cautiverio y el regreso, el potencial seguía allí. “Sin duda, el Señor consolará a Sión; consolará todas sus ruinas. Convertirá en un Edén su desierto” (Isa. 51:3, NVI).
Sí, el pueblo disfrutaba de las bendiciones materiales que el Señor le había prometido; bendiciones que, dentro de lo posible en un mundo caído, evocaban la abundancia del Edén. Y eso estaba bien. Se suponía que debían disfrutarlas. Dios creó el mundo físico precisamente para que la humanidad pudiera disfrutarlo, y el antiguo Israel, bendecido por Dios, también lo disfrutaba. Su pecado no consistía en “edenizarse” en la gran bondad de Dios, sino en olvidarse del Señor (Eze. 23:35), cuya bondad disfrutaban. Las bendiciones se convirtieron en un fin en sí mismas en lugar de un medio para un fin, que era revelar a Dios a quienes los rodeaban.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Jesús había dicho: “El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Mat. 13:22). ¿Qué quiere decir con “el engaño de las riquezas” y cómo se asocia con la oración de confesión que estudiamos esta semana?
2. Reflexiona en la doctrina de la Creación. Observa la oración de Nehemías 9, que casi de inmediato menciona al Señor como Creador y Sustentador. ¿Qué nos dice eso acerca de cuán fundamental es esta doctrina para nuestra fe?
3. ¿Cómo logramos el equilibrio correcto de reconocer nuestra pecaminosidad innata y, al mismo tiempo, no permitir que Satanás la use para desanimarnos y hacernos abandonar nuestra fe por completo?

Reavivados por su palabra: Hoy, 2 Cronicas 32 – Durante esta semana, CS cap. 9.