PARA ESTUDIAR Y MEDITAR | Viernes 11 de febrero Lección 7
Lee Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, “Juan, el Amado”, pp. 445-450; El Deseado de todas las gentes, “Judas”, pp. 663-670.
“La guerra contra el yo es la batalla más grande que jamás hayamos peleado. La rendición del yo, entregando todo a la voluntad de Dios, requiere una lucha;
pero para que el alma sea renovada en santidad, debe someterse antes a Dios”(CC 38).
“Juan deseaba llegar a ser semejante a Jesús, y bajo la influencia transformadora del amor de Cristo llegó a ser manso y humilde. Su yo estaba escondido en Jesús. Sobre todos sus compañeros, Juan se entregó al poder de esa maravillosa vida. […]
“A causa de su profundo amor hacia Cristo, Juan deseaba siempre estar cerca de él. El Salvador amaba a los Doce, pero el espíritu de Juan era el más receptivo.
Era más joven que los demás, y con mayor confianza infantil abrió su corazón a Jesús. Así llegó a simpatizar más con Cristo, y mediante él las más profundas
lecciones espirituales de Cristo fueron comunicadas al pueblo. […] “La belleza de la santidad que lo había transformado brillaba en su rostro con resplandor semejante al de Cristo. En su adoración y su amor, contemplaba al Salvador hasta que la semejanza a Cristo y el compañerismo con él llegaron a ser su único deseo, y en su carácter se reflejó el carácter de su Maestro” (HAp449, 450).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. La vida de Juan –el discípulo amado– y la de Judas Iscariote ofrecen un contraste importante. Cuando Jesús vio a Juan y a su hermano, los llamó Boanerges, hijos del trueno. Juan tenía defectos graves. Judas también tenía defectos, pero no eran más dramáticos ni serios que los de Juan. ¿Por qué Juan llegó a transformarse a la imagen de Jesús mientras que Judas cometió el pecado contra el Espíritu Santo? ¿Cuál fue la diferencia?
2. Jesús invita a los creyentes a tomar su cruz y seguirlo. ¿Cuál es la diferencia entre tomar la cruz y someterse al abuso de los demás?
3. ¿Por qué Dios requiere una entrega total de nuestra vida a él? ¿Cuál es la relación entre el libre albedrío y la salvación?
Reavivados por su Palabra: Hoy, Génesis 29.
