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PARA ESTUDIAR Y MEDITAR | Viernes 17 de julio Lección 3

julio 21, 2020

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR | Viernes 17 de julio Lección 3

Lee Elena de White, Los hechos de los apóstoles, “El evangelio en Samaria”, pp. 86-92.
A nuestro alrededor, la gente busca las cosas eternas. Como Jesús dijo tan acertadamente: “A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos” (Mat. 9:37). El problema no era la cosecha. Con ojos ungidos de divinidad, Jesús vio una cosecha abundante donde los discípulos solo veían oposición.

¿Cuál fue la solución de Cristo al problema? “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mat. 9:38). La solución es orar para que Dios te envíe a su cosecha.
¿Por qué no hacer esta oración? “Señor, estoy dispuesto a ser utilizado para el avance de tu Reino. Abre mis ojos para que pueda ver las oportunidades providenciales que me abres cada día. Enséñame a ser sensible a las personas que me rodean. Ayúdame a decir palabras de esperanza y aliento, y a compartir tu amor y tu verdad con aquellos con quienes entro en contacto cada día”. Si haces esta oración, Dios hará cosas extraordinarias con tu vida.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Si has trabajado para traer almas a Jesús, una cosa ya sabes: no siempre es fácil, ¿verdad? Sí, por supuesto, solo Dios puede convertir corazones, pero en su sabiduría ha elegido usarnos para ser parte de ese proceso. Trabajar por una sola alma requiere tiempo, esfuerzo, paciencia y un amor nacido de lo Alto. ¿Qué elecciones puedes hacer que te ayuden a tener la muerte al yo necesaria para ser un testigo efectivo de Cristo?

2. ¿Quiénes son algunas de las personas con las que entras en contacto y que no conocen al Señor? ¿Qué has hecho, o estás haciendo, o deberías hacer, para testificarles?

3. Piensa en Saulo de Tarso. ¡Aquí hay alguien que parecía ser un converso de lo más improbable que se pudiera imaginar! Y, sin embargo, sabemos lo que le pasó. ¿Qué debería decirnos esto sobre el peligro de juzgar demasiado rápido a los demás por las apariencias
externas?

4. Teniendo en cuenta la historia de Saulo, ¿qué hacemos con un texto como Mateo 7:6: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen”?

Reavivados por su palabra: Hoy, Provervios 16.