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PARA ESTUDIAR Y MEDITAR | Viernes 28 de agosto Lecci贸n 9

agosto 30, 2020

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR | Viernes 28 de agosto Lección 9

“En Cristo está la ternura del pastor, el afecto del padre y la incomparable gracia del Salvador compasivo. Él presenta sus bendiciones en los términos más seductores. No se conforma meramente con anunciar esas bendiciones; las ofrece de la manera más atrayente para excitar el deseo de poseerlas.
Así han de presentar sus siervos las riquezas de la gloria del Don inefable. El maravilloso amor de Cristo enternecerá y subyugará los corazones cuando la simple exposición de las doctrinas no lograría nada. ‘Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios’. ‘Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala,
no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Veis aquí el Dios vuestro! […] Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará’ ” (DTG 766, 767).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Es una lástima, pero algunas personas pueden sentirse mejor señalando las faltas de otros. ¿Cómo podemos estar seguros de no caer en esa misma actitud?

2. Considera este escenario: un amigo acaba de regresar de un funeral y hace este comentario: “Estoy muy contento de que mi tía esté en el cielo mirándome. Me hace sentir muy bien”. Según los principios que estudiamos en nuestra lección de esta semana, ¿cómo responderías? Es decir, por importante que sea la verdad sobre el estado de los muertos, ¿por qué podría no ser este el mejor momento para darle a esa persona un estudio bíblico sobre este tema?

3. Analiza la siguiente declaración a la luz de nuestro testimonio a los demás: “El mismo acto de buscar mal en los demás desarrolla mal en los que lo buscan. Espaciándonos en los defectos ajenos, nos transformamos a la misma imagen. Pero, contemplando a Jesús, hablando de su amor y su perfección de carácter, nos transformamos a su imagen. Contemplando el sublime ideal que puso delante de nosotros, seremos elevados a una atmósfera pura y santa, hasta
la presencia de Dios. Cuando moramos en ella, irradia de nosotros una luz que alumbra a todos los que están relacionados con nosotros” (OE 493).

Reavivados por su palabra: Hoy, Isaís 07.