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PERFECCIONADO A TRAVÉS DE SUFRIMIENTOS | Lección 4 Miércoles 19 de enero

enero 20, 2022

PERFECCIONADO A TRAVÉS DE SUFRIMIENTOS | Lección 4 Miércoles 19 de enero

Lee Hebreos 2:10, 17 y 18; y 5:8 y 9. ¿Cuál era la función del sufrimiento en la vida de Jesús?

El apóstol dice que Dios, “por medio del sufrimiento, tenía que hacer perfecto” (DHH) a Jesús. Esta expresión es sorprendente. El autor ha dicho que Jesús es “el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia” (Heb. 1:3) y que él es sin pecado, sin mancha y santo (Heb. 4:15; 7:26-28; 9:14; 10:5-10). Esto significa que Jesús no tuvo que superar ningún tipo de imperfección moral ni ética.

Sin embargo, Hebreos dice que Jesús pasó por un proceso de “perfeccionamiento” que le aportó los medios para salvarnos. Jesús fue perfeccionado en el sentido de que estaba siendo equipado para ser nuestro Salvador.
1. Jesús fue “perfeccionado” mediante los sufrimientos para convertirse en el Capitán de nuestra salvación (Heb. 2:10). Jesús tuvo que morir en la Cruz como sacrificio para que el Padre pudiera tener los medios legales para salvarnos. Jesús fue la ofrenda sacrificial perfecta, la única. Siendo Dios, Jesús podía juzgarnos; pero, gracias a su sacrificio, Jesús también puede salvarnos.

2. Jesús aprendió la obediencia a través de los sufrimientos (Heb. 5:8). La obediencia era necesaria por dos cosas. En primer lugar, la obediencia hizo que su sacrificio fuese aceptable (Heb. 9:14; 10:5–10). En segundo lugar, sus sufrimientos le permitieron llegar a ser nuestro Ejemplo (Heb. 5:9). Jesús “aprendió” la obediencia porque nunca había experimentado esto antes. Como Dios, ¿a quién tendría que obedecer? Como Hijo eterno y uno con Dios, el Universo le obedecía como gobernante. Por lo tanto, Jesús no pasó de la desobediencia a la obediencia, sino de la soberanía y el dominio a la sumisión y la obediencia. El exaltado Hijo de Dios se convirtió en el obediente Hijo del Hombre.

3. Los sufrimientos revelaron que Jesús era un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel (Heb. 2:17, 18). Los sufrimientos no hicieron que Jesús fuese más misericordioso. Al contrario, fue la misericordia de Jesús la que hizo que él se ofreciera para morir en la Cruz para salvarnos (Heb. 10:5–10; comparar con Rom.5:7, 8). No obstante, fue mediante los sufrimientos de Jesús que verdaderamente se expresó y se reveló la realidad de su amor fraternal.

Si el Salvador sin mancha padeció, nosotros seguramente también sufriremos. ¿Cómo podemos aprender a soportar las tragedias de la vida y, al mismo tiempo, recibir esperanza y seguridad del Señor, quien nos ha revelado su amor de tantas formas poderosas?

Reavivados por su Palabra: Hoy, Génesis 6.