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TESTIFICAR CON SEGURIDAD | Miércoles 9 de septiembre Lección 11

septiembre 13, 2020

TESTIFICAR CON SEGURIDAD | Miércoles 9 de septiembre Lección 11

Lee 1 Juan 5:11 al 13; Hebreos 10:19 al 22; y 1 Corintios 15:1 y 2. ¿Qué garantía de vida eterna nos dan las Escrituras que nos permite testificar de nuestra salvación en Cristo con certeza?

Si no tenemos la seguridad personal de la salvación en Jesús, no es posible compartirla con otra persona. No podemos compartir lo que no tenemos nosotros mismos. Hay cristianos concienzudos que viven en un estado de incertidumbre perpetua, preguntándose si alguna vez serán lo su-
ficientemente buenos como para ser salvos. Como un sabio y viejo predicador dijo una vez: “Cuando me miro a mí mismo, no veo posibilidad de ser salvo.
Cuando miro a Jesús, no veo posibilidad de perderme”. Las palabras del Señor resuenan con certeza a través de los siglos: “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más” (Isa. 45:22).

Nuestro Señor quiere que cada uno de nosotros se regocije en la salvación que él ofrece tan libremente. Él anhela que experimentemos lo que significa ser justificados por su gracia y estar libres de la condenación que trae la culpa del pecado. Como dice Pablo en Romanos 5: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo” (vers. 1). Agrega que podemos tener la seguridad: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Rom. 8:1). El apóstol Juan confirma que “el que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:12).

Si por fe hemos aceptado a Jesús, y él vive en nuestros corazones a través de su Espíritu Santo, el regalo de la vida eterna es nuestro hoy. Esto no quiere decir que una vez que hayamos experimentado la gracia de Dios y la salvación en Cristo nunca podamos perderla (2 Ped. 2:18–22; Heb. 3:6; Apoc. 3:5); siempre tenemos la libre elección de alejarnos de él. Pero, una vez que hayamos experimentado su amor y entendido las profundidades de su sacrificio, nunca deberíamos elegir alejarnos de aquel que nos ama tanto. Día a día buscaremos oportunidades para compartir con otros la gracia que nos dio en Jesús.

¿Tienes seguridad de salvación en Jesús? Si es así, ¿en qué la basas? ¿Por qué tienes esa seguridad? ¿Dónde se encuentra? Por otro lado, si no estás seguro de tu salvación, ¿por qué no lo estás? ¿Cómo puedes encontrar esa seguridad?

Reavivados por su palabra: Hoy, Isaís 19.