Saltar al contenido

TEXTOS Y CONTEXTOS | Mi茅rcoles 13 de mayo Lecci贸n 7

mayo 15, 2020

TEXTOS Y CONTEXTOS | Miércoles 13 de mayo Lección 7

Las palabras en las Escrituras siempre se dan en un contexto. No están solas. Una palabra tiene su contexto inmediato dentro de una oración, y es esta unidad la que debe entenderse primero. Luego está el contexto más amplio de la unidad general en la que aparece la oración. Quizá sea una parte
del pasaje, un capítulo o una serie de capítulos. Es fundamental comprender lo mejor posible el contexto de las palabras y las oraciones para no arribar a conclusiones erróneas.

Compara Génesis 1:27 con Génesis 2:7. Luego lee Génesis 2:15 al 23. ¿Cómo podemos entender, a partir de estos diferentes pasajes y contextos, la definición de adam, la palabra hebrea para “hombre”?

Ya hemos visto que la repetición del término bara’ en Génesis 1:27 indica un énfasis en la creación del hombre. Ahora vemos que el hombre se define dentro del contexto de este versículo como “hombre y mujer”. Esto significa que el término hebreo adam debe entenderse en este pasaje como una referencia al género humano, o la humanidad.

Sin embargo, en Génesis 2:7, el mismo término adam se usa para referirse a la formación de Adán del polvo de la “tierra” (en hebreo adamah, observa el juego de palabras). Aquí solo se hace referencia al Adán masculino, ya que la creación de Eva es posterior y de una manera totalmente diferente.
Así, en cada pasaje, incluso dentro del contexto de dos capítulos, vemos una diferenciación entre la definición de adam como “humanidad” (Gén. 1:27) y el hombre Adán (Gén. 2:7). Más adelante en las genealogías se confirma el hecho de que Adán es una persona (Gén. 5:1-5; 1 Crón. 1:1; Luc. 3:38) y en la alusión a Jesús, quien se convierte en el “segundo Adán” (Rom. 5:12-14).
Así como la palabra Adán aparece en un pasaje específico, así también el contexto de la creación de Adán y Eva se encuentra en el relato más extenso de la Creación, como podemos ver en Génesis 1 y 2. Esto es lo que se entiende por una unidad más grande. La unidad informa al intérprete de temas, ideas y desarrollos adicionales. A Génesis 2:4 al 25 a veces se lo llama el segundo relato de la Creación, pero en realidad solo hay una diferencia en el énfasis (ver la próxima semana). Sin embargo, en ambos relatos se nos muestran los orígenes definitivos de la humanidad.

Como podemos ver, el hombre y la mujer, la humanidad, son creaciones directas de Dios. ¿Qué nos dice esto acerca de cuán necia es realmente la “sabiduría del mundo” (1 Cor. 1:20) al enseñarnos que surgimos de la mera casualidad?

Reavivados por su palabra: Hoy, Salmos 101.