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Y LO CUENTEN A SUS HIJOS | Lunes 9 de noviembre Lección 7

noviembre 9, 2020

Y LO CUENTEN A SUS HIJOS | Lunes 9 de noviembre Lección 7

Los Salmos, en el Antiguo Testamento, con el tiempo llegaron a desempeñar un papel importante en la vida religiosa del antiguo Israel. Los recitaban, los cantaban, muchas veces con instrumentos musicales, durante los momentos de adoración, especialmente la adoración pública, que en el
Antiguo Testamento era clave por la forma de adorar que tenía el pueblo en general. Israel funcionaba como una comunidad y, como tal, adoraban juntos. Los Salmos son básicamente poemas, la letra de los cánticos. La palabra hebrea para Salmos, Tehillîm, significa “cantos de alabanza”. Y, cuando entonamos alabanzas a Dios, estamos adorando al Señor.

Lee el Salmo 78:1 al 17. ¿Cuál es el mensaje esencial y qué lugar ocupa en el tema de la educación y la adoración?

Hay una innegable determinación en el mensaje del Salmo 78. En el versículo 2, Asaf menciona que compartiremos las “cosas escondidas desde tiempos antiguos” (énfasis añadido). Otras versiones de la Biblia en español prefieren usar términos como “enigmas” (LBLA, BLP), “cosas que han estado
en secreto” (DHH), “misterios” (NVI, PDT, RVC, TLA), “arcanos” (RV 77) y “cosas reservadas” (RVA). En el idioma original, esta terminología no tiene una connotación negativa. Más bien denota cómo puede llegar a ser la historia cuando sus hechos fundamentales se retrotraen cada vez más en el tiempo. Lo importante aquí es que la educación de Israel incluía enseñarles a los hijos las historias sobre las relaciones del Señor con la nación elegida.

Examina Salmo 78:6 al 17. ¿Cuáles fueron las lecciones específicas que debían enseñarles a sus hijos? ¿Cuál era el objetivo final de esta educación?

Entre los objetivos de la educación, como vemos en estos versículos, está el que los hijos aprendan a confiar en Dios y a guardar sus mandamientos. Un texto como Apocalipsis 14:12, ¿cómo podría reflejar esa misma idea para nosotros hoy?

Reavivados por su palabra: Hoy, Jeremias 14.