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LA RAZÓN | Lección 4 Miércoles 22 de abril

abril 23, 2020

LA RAZÓN | Lección 4 Miércoles 22 de abril

Lee 2 Corintios 10:5 y 6; y Proverbios 1:7 y 9:10. ¿Por qué es tan importante la obediencia a Cristo en nuestros pensamientos? ¿Por qué el temor de Jehová es el principio de la sabiduría?

Dios nos ha dado la capacidad de pensar y razonar. Cada actividad humana y cada argumento teológico suponen nuestra capacidad de pensar y sacar conclusiones. Nosotros no respaldamos una fe irracional. Sin embargo, como consecuencia de la Ilustración del siglo XVIII, la razón humana asumió un papel nuevo y dominante, especialmente en la sociedad occidental, que va mucho
más allá de nuestra capacidad de pensar y llegar a conclusiones correctas.

En contraste con la idea de que todo nuestro conocimiento se basa en la experiencia sensorial, otro enfoque considera que la razón humana es la principal fuente de conocimiento. Esta perspectiva, llamada racionalismo, es la idea de que la verdad no es sensorial sino intelectual, y deriva de la
razón. En otras palabras, existen ciertas verdades y solo nuestra razón puede captarlas directamente. Esto hace que la razón humana sea la prueba y el criterio para la verdad. La razón se convirtió en la nueva autoridad ante la cual todo lo demás debía inclinarse, incluyendo la autoridad de la iglesia y, lo que es más grave, hasta la autoridad de la Biblia como la Palabra de Dios.

Se descartó todo lo que no era evidente para la razón humana y se cuestionó su legitimidad. Esta actitud afectó la interpretación de grandes partes de la Escritura. Todos los milagros y los actos sobrenaturales de Dios, como la resurrección corporal de Jesús, el nacimiento virginal o la Creación de seis días, por mencionar solo algunos, ya no se consideraban verdaderos ni confiables.
La verdad es que debemos recordar el hecho de que incluso nuestro poder de razonamiento se ve afectado por el pecado y debe ser sometido al reinado de Cristo. Los seres humanos tienen el entendimiento entenebrecido y están alienados de Dios (Efe. 4:18). Necesitamos que la Palabra de Dios nos ilumine.

Además, el hecho de que Dios sea nuestro Creador indica que, bíblicamente hablando, la razón humana no se crea como algo que funcione de manera independiente o autónoma de Dios. Al contrario, “el temor de Jehová es el principio de la sabiduría” (Prov. 9:10; comparar con Prov. 1:7). Recién cuando en nuestra vida aceptamos la supremacía de la revelación de Dios (encarnada
en la Palabra escrita de Dios), y estamos dispuestos a cumplir lo que está escrito en la Biblia, podemos razonar correctamente.
Hace siglos, el presidente estadounidense Thomas Jefferson hizo su propia versión del Nuevo Testamento eliminando todo lo que, en su opinión, iba en contra de la razón. Desaparecieron casi todos los milagros de Jesús, incluida su resurrección.

¿Qué debería enseñarnos esto acerca de los límites de la razón humana para en-
tender la verdad?

Reavivados por su palabra: Hoy, Salmos 80 – Durante esta semana, CS cap. 32.