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EL PODER DE UN TESTIMONIO PERSONAL | Jueves 9 de julio Lección 2

julio 10, 2020

EL PODER DE UN TESTIMONIO PERSONAL | Jueves 9 de julio Lección 2

Observemos nuevamente a Pablo ante Agripa. El apóstol Pablo comparece ante este hombre, el último en la línea de reyes judíos, los macabeos, y de la casa de Herodes. Agripa profesaba ser judío, pero en el fondo era romano. (Ver CBA 6:431.) El anciano apóstol, cansado de sus viajes misioneros y marcado por la batalla en el conflicto entre el bien y el mal, está allí de pie,
con el corazón lleno del amor de Dios y su rostro radiante con la bondad de Dios. Más allá de todo lo que haya sucedido en su vida, cualquier persecución y dificultad que haya experimentado, puede declarar que Dios es bueno.

Agripa es cínico, escéptico, endurecido y realmente indiferente a cualquier sistema de valores genuino. En contraste, Pablo está lleno de fe, comprometido con la verdad y firme en defensa de la justicia. El contraste entre los dos hombres no podría ser mucho más evidente. En su juicio, Pablo
solicita hablar y recibe permiso de Agripa.

Lee Hechos 26:1 al 32. ¿Cómo testificó Pablo a Agripa? ¿Qué podemos aprender de sus palabras?

La amabilidad abre corazones donde la acritud los cierra. Pablo es increíblemente amable con Agripa aquí. Lo llama un “experto en costumbres y controversias judías” (Hech. 26:3, NTV). Luego se lanza a una exposición sobre su conversión.

Lee la historia de la conversión de Pablo en Hechos 26:12 al 18 y luego observa cuidadosamente su efecto en Agripa en Hechos 26:26 al 28. ¿Por qué crees que Agripa reaccionó como lo hizo? ¿Qué le impresionó del testimonio de Pablo?

El testimonio de Pablo de cómo Jesús cambió su vida tuvo un poderoso impacto en un rey impío. No hay testimonio tan efectivo como una vida cambiada. El testimonio de una vida genuinamente convertida tiene una influencia asombrosa en los demás. Incluso los reyes impíos son movidos por
vidas transformadas por la gracia. Incluso si no tenemos una historia tan dramática como la de Pablo, todos deberíamos poder contarles a los demás lo que significa conocer a Jesús y ser redimidos por su sangre.

Reavivados por su palabra: Hoy, Provervios 8.