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LAS VIDAS TRANSFORMADAS MARCAN LA DIFERENCIA | Martes 7 de julio Lecci贸n 2

julio 10, 2020

LAS VIDAS TRANSFORMADAS MARCAN LA DIFERENCIA | Martes 7 de julio Lección 2

“Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús” (Hech. 4:13).

La iglesia del Nuevo Testamento explotó en crecimiento. Hubo tres mil bautizados en el día de Pentecostés (Hech. 2:41); miles más fueron añadidos a la iglesia unas semanas después (4:4). Pronto las autoridades reconocieron lo que estaba sucediendo. Estos creyentes del Nuevo Testamento habían estado con Cristo. Su vida había cambiado. Habían sido transformados por
su gracia, y no podían guardar silencio.

Lee Hechos 4:1 al 20. ¿Qué sucedió aquí? ¿Qué sucedió cuando las autoridades intentaron silenciar a Pedro y a Juan? ¿Cuál fue su respuesta?

Estos creyentes eran nuevos en Cristo y tenían que contar su historia. Pedro, un pescador gritón, fue transformado por la gracia de Dios. Santiago y Juan, los hijos del trueno que tenían dificultades para controlar su temperamento, fueron transformados por la gracia de Dios. Tomás, el escéptico, fue transformado por la gracia de Dios. Los discípulos y los miembros de la iglesia primitiva tenían sus propias historias que contar, y no podían guardar silencio. Observa esta poderosa declaración de Elena de White en el libro El camino a Cristo: “Tan pronto como uno va a Cristo, nace en
el corazón un vivo deseo de hacer conocer a otros cuán precioso amigo ha encontrado en Jesús; la verdad salvadora y santificadora no puede permanecer encerrada en el corazón” (CC 66).

Observa también lo que dijeron los líderes religiosos en el versículo 16. Ellos reconocieron abiertamente la realidad del milagro que se había realizado: el hombre sanado estaba de pie justo allí, delante de ellos. Incluso con todo esto, se negaron a cambiar su actitud. Y, sin embargo, a pesar de este desafío abierto, Pedro y Juan no retrocedieron en su testificación.

¿Qué relación hay entre conocer a Cristo y compartirlo? ¿Por qué conocer a Cristo personalmente es tan esencial para que podamos ser testigos de él?

Reavivados por su palabra: Hoy, Provervios 6.