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S脥MBOLOS DE LA PALABRA DE DIOS | Lecci贸n 7 Domingo 9 de agosto

agosto 8, 2020

SÍMBOLOS DE LA PALABRA DE DIOS | Lección 7 Domingo 9 de agosto

Lee Salmo 119:105, Jeremías 23:29, Lucas 8:11 y Mateo 4:4. ¿Qué cinco símbolos se usan para describir la Palabra de Dios en estos pasajes? ¿Por qué crees que estos cinco símbolos fueron elegidos para representar la Palabra de Dios?

Los variados símbolos utilizados en estos pasajes describen algunas de las funciones principales de la Palabra de Dios. Cuando compartimos las Escrituras con otros, es como una luz que ilumina la vida. Jesús, “la luz del mundo”, rompe la oscuridad de su malentendido acerca de quién es Dios y
la naturaleza de su carácter. Las mentes oscurecidas con una tergiversación de Dios son iluminadas por el Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios.
Según Jeremías, la Palabra de Dios es como un fuego y un martillo. Consume la escoria del pecado en nuestra vida y rompe nuestros corazones duros. Cuando ayudamos a las personas a ver en las Escrituras la gloria de Jesús, sus corazones duros se rompen y el fuego del amor de Jesús consume la escoria del egoísmo, la codicia, la lujuria y el egoísmo.
La Palabra de Dios también se compara con la semilla. La característica clave de la semilla es que da vida. Que la semilla crezca lleva tiempo. No todas las semillas germinan al mismo tiempo; no todas las plantas crecen al mismo ritmo. Pero, en las condiciones adecuadas, la vida que está en la
semilla irrumpe a través del suelo hacia una nueva vida. Cuando plantamos la semilla de la Palabra de Dios en el corazón y la mente de los demás, no siempre veremos resultados inmediatos, pero en silencio la semilla está creciendo, y en el tiempo dispuesto por Dios, si responden a los impulsos
del Espíritu Santo, producirá una cosecha para el Reino de Dios.

Jesús compara su Palabra con el pan nutritivo. Como muchos de nosotros sabemos, hay pocas cosas tan satisfactorias como una buena hogaza de pan. La Palabra de Dios satisface el hambre del alma y nutre nuestros anhelos espirituales internos. Al compartir las promesas de la Palabra con otros y ayudarlos a descubrir que Jesús es la Palabra, su vida será transformada por su bondad, encantada por su amor, asombrada por su gracia y satisfecha por su presencia.

Nuevamente, piensa en las verdades que solo conocemos gracias a la Biblia. ¿Qué debería decirnos esto sobre cuánto debemos atesorar lo que nos enseña?

Reavivados por su palabra: Hoy, Eclesiastés 08.